"Himika significa misterios peligrosos. Asi se llama mi pueblo.
Si lo buscas en el mapa no lo encontrarás, pero si viajas por la carretera sin rumbo aparecerá, pero jamas podras volver a salir.
Un pueblo sin rumbo, que tiene muchos misterios, muchas...
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CAMILA
Un coro de risas haciendo eco sonaban en el techo del edificio. Alex hablando con David mientras yo veo a escondidas. Alex me da una rápida mirada, los gemelos amigos de mi hermano también me ven intercalando su visita de el y de mi.
Sin darle importacia salen saltando en techo en techo como gatos. Sin esperar mucho les sigo el paso, como ave libre no paro hasta llegar un techo de diferencia de los chicos. Los tres me esperan impacientes. Doy unos cuantos pasos para atrás tomando impulso, suspiro corriendo hacia el techo siguiente con mi hermano y sus amigos.
Todo pasa en camara rápida, mis pies resbalan, mi cuerpo cae como muñeca de trapo. Una mano sostiene mi cuerpo tal piñata.
Mi mirada se eleva, Alex sostiene como puede mi cuerpo. No da más y me suelta dejandome caer al vacío, mi respiración se corta igual que los latidos de mi corazón.
Me levanto de un salto, el cuerpo de Megan descansa a mi lado izquierdo, Yukari ya no está. Me siento en la cama frotando mis ojos, el recuerdo de ese día me persigue, el día antes de la noticia que nos separó.
Con el estómago gritando por comida me obligó a levantar mi cuerpo, la hora en el reloj de la pared marcan que se pasa de las diez de la mañana, domingo tenía que ser, mi cuerpo se programa para dormir toda la mañana.
—¡Despierta bella durmiente! —sacudo a la pelinegra sumida en el mar de sueños.
—Mmm... —suelta un quejido dándose vuelta dejándome mirar su cara, bueno solo sus ojos, esta tapada con las mantas— ¿Que hora es?
—Once veinticinco —digo mirando una vez más el reloj, nunca supe ver estas cosas— ¿Te quedas ahí o vienés para comer juntas?
De mala gana se levanta frotando sus ojos y arreglando su cabello despeinado. Nos vamos al baño más cercano a lavarnos las cara, al llegar a la cocina el resto ya estaban despierto en la sala hablando de la vida. Sin hacerles mucho caso sigo mi camino a la cocina con la misión de servirme un plato de panqueques, saco los ingredientes y empiezo a hacerlos.
—¿Tambien hay para mi verdad? —pregunta Megan sentándose en la isla de la cocina.
—¿Para mi también? —entra Hunter con un vaso vacío.
—Solo para nosotras, te toca cocinarte —hago una mueca triste mientras Megan esconde una risita.
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