Han pasado casi cinco años del cambio tan enorme que tomó la vida de Gretchen al momento de perder a sus padres, tiempo en el que inició de cero en un nuevo lugar siendo al fin feliz luego de tanto.
Pero lo bueno dura poco y esto toma sentido para e...
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Gretchen
Maratón 1/2
Mi espalda golpea con fuerza la colchoneta dejándome sin aire un par de segundos.
-Basta, voy a acabar paralítica -lloriqueo sintiendo todo mi cuerpo doler y temblar a causa del cansancio y golpes que me ha causado este imbécil sin parar.
Pero en contra de todo deseo mío de que el mastodonte me tenga piedad sonríe ampliamente divertido
Como lo odio.
-Dame un golpe y terminamos por hoy -responde como si fuera la cosa más fácil.
Bufo queriendo ponerme a llorar de frustración, llevamos días teniendo estas clases de defensa y tal como supuse el primer día le da una aterradora felicidad el ganarme una y otra vez, ¿para que enseñarme a defenderme si puede solo lanzarme al mar y esperar que nade sin más?
Es un instructor de mierda.
Salgo de mi depresión y odio interno hacia todo cuando su mano se posa frente a mi ofreciéndome ayuda para ponerme de pie y con recelo la tomo, apoyándome para levantarme.
Pero en cuanto estoy parada el simplemente patea mi pie con mínima fuerza provocando pierda el equilibrio y me devuelve al suelo.
-Cada vez es más fácil -se burla cruzándose de brazos.
-Ya por favor, ni siquiera siento mis piernas, voy a morir -jadeo sintiendo mis pulmones arder.
Creo que me voy a desmayar.
-Llevo dándote clases dos semanas, Gretchen y con trabajos logras esquivar un golpe, ni hablemos de darlos -me riñe ensombreciendo su expresión.
No sé si lo prefiero así, con la paciencia en mínimo o su otro lado donde solo está burlándose de mí, debería haber un intermedio que no me provoque lanzarle lo primero que alcance.
-Ya, regresó el instructor amargado -me quejo rodando los ojos.
-Si no tuviera una alumna con la misma capacidad de defensa que una licuadora sería un instructor más llevadero.
-De tal instructor, tal alumna -me burlo con una sonrisa falsa que copea.
-Quisieras tener mi nivel, cachorrito -ahora el rueda los ojos caminando hacia su botella de agua.
- ¿Cachorrito?
-He escuchado como me dices mastodonte, si ya estamos poniendo apodos ridículos me toca ¿no crees?
-El mío no parece insulto -me levanto impulsándome cómo puedo y agarro mi toalla limpiando mi rostro del sudor.
-Decirle a alguien mastodonte no es muy amable, existiendo dios griego, sexy, muñequito...