Pequeños y grandes imprevistos

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Para cuando amaneció, Izuku trató de comportarse lo más normal posible pese a que los nervios se lo estaban comiendo vivo por dentro. Hizo sus tareas habituales e incluso se había obligado a sonreír alegremente a quien se encontrara por los pasillos, como si no estuviera a un par de horas de escaparse junto al príncipe.

Sabía que a nadie le parecería extraño que el príncipe y él salieran al bosque y que desaparecieran después de la asamblea matutina. El problema llegaría por la mañana, cuando Katsuki no asistiera la reunión matinal como siempre solía hacerlo. Por lo poco que conocía al rey, sabía que cuando eso pasara, de inmediato mandaría a alguien a buscar al príncipe. A partir de entonces tardarían talvez  solo un par de horas en darse cuenta de que no estaban en ninguna parte de Camelot. 

Pero lamentablemente no podían volver antes del amanecer aunque quisieran, pues era un viaje algo largo. Como iban a pie, necesitaban al menos un día de Camelot al bosque por donde vivía Chiyo, y otros tres días desde allí a su aldea.

¿Qué haremos? Supongo que podríamos decir que fuimos a ver a Chiyo y que nos encontramos con un monstruo o algo así... Claro que eso podría hacer que Kacchan volviera a estar encerrado en el castillo... Pero no tenemos muchas opciones realmente... E incluso así, las patrullas nos perseguirían por todo el bosque, no llegaríamos demasiado lejos de todas formas. Talvez si...

— Izuku, espabila muchacho— la voz de Aoyama lo devolvió a la realidad — Su alteza el príncipe te solicita en la puerta de palacio.

Izuku dejó de ver por la ventana del pasillo en el que se supone que se iba a reunir con el príncipe y miró al chico frente a él con incredulidad.

Esto no estaba dentro del plan ¡La idea era irnos la más discretamente posible! ¿Qué estás haciendo Kacchan? 

— ¿A mí? — preguntó Izuku ganándose una mirada exasperada de Aoyama — ¿Estás seguro?

— Sí, a ti querido — respondió Yuga sin entender qué le pasaba al peliverde ese día — Solicitó a su escudero por supuesto. Y que yo sepa, solamente tú entras en esa categoría mon chéri. Así que lleva todo lo que ya sabes y no demores mucho. Iida dice que partirán en una media hora.

— ¿Iida? ¿Qué? — preguntó Izuku sintiéndose cada vez más confundido — ¿Partir a dónde?

Aoyama pidió paciencia a los cielos y se apresuró a explicarle al peliverde, tenía más cosas que hacer y no podía entretenerse mucho.

— Escoltarán a Lady Yaoyorozu hacia el bosque Izuku, su salud ha empeorado — dijo con evidente preocupación en su voz. Quería mucho a la pelinegra y no le agradaba que estuviera mal de salud — El rey dictaminó que la llevaran a ver a Chiyo y se quedaran un par de días hasta que ella se sienta mejor. Así que apresúrate.

Después de eso Aoyama siguió su camino e Izuku se quedo en el pasillo solo con sus pensamientos. 

 El peliverde no podía creer su suerte.

Ahora tendrían la excusa perfecta para ausentarse varios días, pues no creía que esta expedición fuera algo de un día considerando que tenía que recurrir a Chiyo en lugar de Aizawa. 

No quería alegrarse demasiado, pues todo esto se debía a que Momo estaba enferma, pero era inevitable considerando que le había dado una oportunidad única. Se prometió que una vez que su supiera que su madre estuviera estaba a salvo,  ayudaría a Momo a solucionar su problema. 

Después de todo, ahora que ya entendía su magia mejor, podría fabricar algún antídoto sin que supieran que la magia estaba involucrada.

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Target: DestinyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora