Capítulo 5

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A veces tratamos de buscar el momento en el que inició algo, un acontecimiento que quedó muy marcado en tu memoria o algún sentimiento nuevo con el que comenzaste a familiarizarte con el paso de los días. Que no notaste hasta que se volvió abrumador, hasta que te sentiste diferente.

Luke intenta buscar el inicio de aquello, de cuando comenzó a sentirse así, del momento desencadenante de sus pensamientos y sentimientos por aquel chico de ojos verdes. No está seguro si fue aquel almuerzo donde hablaron de sus gustos, aquella primera mañana corriendo o la costumbre de salir a correr juntos.

O aquella noche en la que lo invitó a dar un paseo.

Después del desayuno en su casa sus planes de salir a cenar se vieron interrumpidos por los padres de Michael, quienes lo llevaron a una cena familiar en las afueras de la ciudad, así Luke pasó esa tarde jugando con sus amigos en si habitación. Durmió solo esa noche y se despertó con un mensaje de Michael diciéndole que no podía salir a correr porque no había llegado al hotel.

Así pasaron cuatro días, cuatro días que disfrutó con sus amigos en casa de Calum, limpiando la piscina y luego sumergiéndose en ella hasta que sus dedos se arrugaron, el sol dejó sus mejillas rojas y tragó mucha agua tratando de aprender a nadar, se dio cuenta que Ashton es un mal profesor de natación. Joy lo invitaba a cenar y luego lo llevaba a casa, la hermana de Calum llegó de la universidad para pasar el verano con ellos. Les pareció una buena idea hasta que le ganó a Ashton en un juego y se dieron cuenta de lo competitivo que eran ambos. Calum y Luke se quedaron fuera del campo de batalla viendo una serie en Netflix acostados en la alfombra de la habitación del moreno. Su madre le hablaba por mensajes y una que otra llamada de dos minutos.

El quinto día llegó la invitación a su primera fiesta con universitarios. Jamás había estado en una fiesta de secundaria, pero si iba a estar en una de universidad.

Peinó su cabello en puntas como siempre, lavó sus dientes y eligió la misma ropa de siempre: camiseta sin mangas negra con letras blancas estampadas, skinny jeans rotos (negros) y sus converse negras. No se esforzó mucho en su aspecto, jamás le gusta como luce así que dándose una mirada rápida al espejo tomó sus cosas y salió en dirección a la casa de Calum llevándose el auto de su madre por cualquier emergencia. Joy no estaría aquella noche para llevarlo a casa.

—Luke, te estábamos esperando.

Calum pasa un brazo por sus hombros y lo lleva al patio, desde donde se escucha la música. Se encoge cuando llegan al ventanal y ve un grupo de personas riendo, unas pocas en la piscina y otras en un círculo sentadas en el pasto jugando con una botella.

—Hay muchas personas —dice deteniéndose. Calum se detiene junto a él—. Me iré a casa.

—¿Qué? ¡no! Vamos a divertirnos. No te separes de mí.

Niega plantando sus pies en el suelo cuando su amigo trata de llevarlo nuevamente. Su corazón se aceleró cuando escuchó risas cada vez más fuertes. Iguales a las que escucha en los vestidores, en el campo de fútbol y en la cafetería...

—Calum, no puedo. Volveré a mi casa, voy a estar bien.

—¿Qué ocurre? —pregunta preocupado. Luke odia arruinar el estado de ánimo de sus amigos por su estupidez.

—No me siento cómodo. Volveré mañana.

—Luke, son compañeros de mi hermana, no te van a hacer nada. Vamos.

Volvió a negar. Sus manos sudando, las trata de secar en sus pantalones.

—Calum, no me obligues.

El moreno parece entender suavizando su ceño fruncido y la postura, le da una mirada comprensiva y Luke no puede sentirse más patético, pero no hay mucho que pueda hacer para no ser tan patético. Serlo está en su naturaleza, es el sello de las burlas que recibe.

Salt Air | mukeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora