No me Alejare

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La siguiente mañana en la escuela tenía la pequeña esperanza de que se me acercara y me hablara, pero eso no ocurrió tampoco lo vi al salir talvez hizo caso a todo lo que le había advertido o talvez no, porque esa noche se apareció en mi casa.

Abrí la puerta sin aun saber de qué él estaba en la puerta, ¿Por qué vino a verme? No sé pero tengo que averiguarlo.

-Hola...- dijo un poco decaído.

-Hola... ¿Qué sucede?- dije con timidez

-Lamento muchísimo aparecer así, pero necesito tu ayuda.

-Claro, pero dime que necesitas.- dije sin saber bien lo que hacía y le invite a entrar.

-Posiblemente te habrás preguntado ¿Por qué no te hable hoy en la escuela?

-Bueno... si me lo pregunte pero pensé que talvez seguías mis consejos y te alejabas de mi- dije tratando de no sonar ansiosa.

-¿Acaso puedes dejar de querer alejarme? ¿Eso es lo que quieres? ¿Que me aleje de ti?-dijo en un tono que pude describir como enojado y frustrado, pero más frustrado que otra cosa.

-¡Quiero Alejarte!, pero te necesito cerca-dije en mi defensa.

-¿Qué? ¿Acaso juegas conmigo?-dijo aun frustrado.

-¡Claro que no!- Grite en mi defensa.

-Entonces ¿Qué?, porque no entiendo nada y la verdad es que me importas...demasiado.-dijo con un tono de voz más calmado.

Al escuchar esas palabras me sentí importante y especial al menos para una persona.

-Quiero alejarte por tu bien...-dije con un hilo de voz.

-¡Deja de decidir por mí!- dijo esta vez sonando de nuevo enojado.

-¿Al menos me dejaras terminar?

-Adelante-dijo con voz relajada.

-Aunque te quiera alejar, te quiero cerca y ya no sé qué más hacer para alejarte. Así que me resigne y dejare esto en manos del destino, porque...tú también me importas.

Creo que perdí el control, porque no solo le dije que me importaba sino que también comencé a llorar y en ese momento me beso. No sé si me beso para que parara de llorar, porque me quería o simplemente por ambas, pero me beso y fue la sensación más renovadora, interesante y maravillosa que nunca había sentido en mi vida.

Era como si en ese instante se detuvo el tiempo, el viento, el espacio, todo. Era como sentir un taladro en el estómago en vez de solo sentir Mariposas. No quería que ese momento de felicidad fuera a terminar.

-¿Por qué?

-Porque quería hacerlo...

-Ósea, ¿andas por ahí besando chicas por placer?

-¿Te parece que ando por ahí besando a cualquiera que se me pase por delante?

-No estoy segura, por eso te pregunto...-dije sin saber que más decir, pero en realidad si lo estaba, estaba segura de que me beso, de que me gusto y de que quería otro, pero no podía decirlo así a la ligera. Ya no me importa nada, no quiero pensar en el futuro, solo quiero vivir el momento y este es mi momento.

-Me gustas Edith.-dijo mirándome fijo a los ojos como esperando una reacción. Se supone que en este momento le diga que a mí también, se supone que debo responderle si correspondo sus sentimientos o no, pero no puedo, no debo corresponderle, no debo arruinarle la vida, sin embargo lo quiero y quiero ser egoísta para obligarlo a quedarse cerca de mí. Pero en ese instante todo intento de construir un muro de protección se derrumbó.

El Cáncer de EdithHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora