ZOE
El despertador emitía un ruido insoportable, pero lo dejé sonar unos segundos mientras mantenía la vista fija en el techo de mi departamento.
La tenue luz gris de la mañana se colaba entre las cortinas y el ruido lejano de Londres empezaba a despertar junto conmigo. Cerré los ojos apenas un instante antes de estirar el brazo y apagar el despertador de un golpe.
Diciembre.
Otra vez.
Me quedé inmóvil unos segundos más, dejando que el silencio llenara la habitación antes de levantarme de la cama y arrastrar los pies hacia el baño.
Tomé agua directamente del grifo mientras observaba mi reflejo en el espejo. Tenía el cabello desordenado, ojeras suaves y esa expresión de cansancio que últimamente parecía quedarse conmigo incluso después de dormir.
Tras cepillarme los dientes y arreglarme mi corto cabello fui directo a cambiarme: Jeans holgados negros. Hoodie favorita con capucha. Corrector debajo de los ojos.
Suficiente.
Me maquillé sin demasiadas ganas antes de guardar el labial en el bolsillo de la hoodie y caminar hacia la cocina para preparar café.
El departamento estaba silencioso.
Demasiado.
Encendí la televisión únicamente para llenar el vacío con algo de ruido. Las noticias de la mañana aparecieron en pantalla con esa monotonía gris que ya conocía de memoria. Mucho mejor que los programas de chismes horribles que Klaus veía religiosamente como una señora jubilada.
Ojalá estuviera aquí.
Tomé un par de sorbos del café mientras revisaba mensajes en el celular y, cuando terminé, dejé la taza en el fregadero antes de agarrar el casco, las llaves del departamento y las de la moto.
El frío de Londres me golpeó apenas crucé la puerta del edificio. Al menos no estaba lloviendo.
La moto rugió bajo mis manos apenas la arranqué. Mamá odiaba esa cosa. Siempre decía que iba a terminar estampada contra un taxi o muriendo por culpa de algún conductor idiota.
Con el tiempo había dejado de discutir conmigo sobre eso.
Las madres siempre esperan que algo malo pase. Especialmente cuando ya saben lo rápido que puede cambiarte la vida. Me detuve en un semáforo en rojo y apoyé ambos pies contra el asfalto mientras jugaba distraídamente con el manubrio.
Un padre cruzó la calle delante de mí acompañado de dos niñas gemelas que no dejaban de reírse mientras caminaban.
Las observé unos segundos.
Sentí una pequeña presión incómoda en el pecho. Ojalá diciembre pasara rápido este año.
El semáforo cambió a verde, pero tardé demasiado en reaccionar.
Varios autos tocaron la bocina detrás mío haciéndome sobresaltar apenas.
—Sí, sí, ya va... —murmuré acelerando la moto.
Uno de los conductores me adelantó dedicándome un dedo del medio.
Qué grosera e impaciente era la gente por las mañanas.
Un rato después llegué al hospital.
Las puertas automáticas se abrieron dejando escapar el olor a desinfectante y café viejo que parecía impregnado permanentemente en el lugar. Algunas enfermeras caminaban de un lado a otro con sus uniformes rosas mientras otras hablaban detrás del mostrador principal.
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(No) Voy A Enamorarme De Magnus Willminton [Midas King #2]
RomansaZoe nunca ha sido de las que se enamoran fácil, y menos de tipos como Magnus Willmington: mujeriego, imprudente y con una reputación que haría temblar a cualquier padre sobreprotector. Pero el destino (y un grupo de amigos en común) parecen empeñado...
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