Capitulo 5

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Zoe


Aún me costaba acostumbrarme a ver el árbol de Navidad que Magnus y yo decoramos en mi departamento. La luz suave de la mañana caía sobre las ramas, reflejándose en las bolas de colores que elegimos con tanta torpeza en la tienda. Entrecierro un poco los ojos, observando con atención esos pequeños destellos de rojo, verde y dorado. Siento el calor de la taza de café entre mis manos y soplo ligeramente sobre el líquido antes de darle un sorbo rápido. Lo dejo a un lado, la taza aún humeante, mientras bajo la vista hacia el cuaderno donde he estado trabajando en los diseños para una chica que me los pidió hace poco. Las mariposas siguen tomando forma bajo mis lápices, una línea tras otra, como si mi mano supiera lo que quiero sin que mi mente le dé demasiados pensamientos que interferirán.

Mi celular vibra a mi lado, el nombre de "Papá" aparece en la pantalla. Un leve suspiro escapa de mis labios. Decido ignorarlo, rechazando la llamada sin pensarlo mucho. Me vuelvo a concentrar en el diseño, pero no puedo evitar preguntarme si soy una mala hija. Tal vez he dejado de darle la atención que se merece. Mis dos hermanos lo ven casi todos los días, sobre todo Jared, que prácticamente vive en su casa. Yo... no tengo esa necesidad de acercarme tanto. Mi relación con él es... distante. Y me duele pensar que, aunque lo siento, no puedo remediarlo.

A mamá le duele, lo sé. Lo ve, lo siente. Cada vez que mencionan a papá, hay un tono en su voz que no me gusta. Y aunque intento no pensarlo, también me molesta. Addy prefiere ignorarlo, se limita a ver la situación de lejos, como si no fuera con ella. No puedo culparla, a veces, envidio su indiferencia.

Mi mente se va de nuevo al dibujo. Trato de centrarme en los detalles, en la suavidad de las líneas, algo que me calme. Finalmente, cuando el diseño está casi terminado, me siento satisfecha. Guardar todo en su lugar es como una forma de darle sentido al caos de mis pensamientos, de poner orden en todo lo que me ronda la cabeza.

Puedo sentir que el espíritu navideño nunca se ha posado en mí. O, tal vez, se fue hace mucho tiempo y ya no regresa. No soy como esas personas que se emocionan por las luces o las cenas familiares. Este año, todo me parece forzado. Como si, por alguna razón, el 25 de diciembre viniera con un recordatorio silencioso de todo lo que no tengo, de lo que me falta.

El timbre suena, sacándome de mis pensamientos. Me levanto sin pensar demasiado y abro la puerta. Frente a mí está Lester. Su cabello oscuro y sus ojos cafés me observan atentamente, como si intentara analizar algo que no podía entender. Y, por supuesto, ahí está esa nariz que compartimos.

Él está vestido con una camisa cuidadosamente planchada y pantalones que, a diferencia de los míos, no tienen ninguna mancha. Mi ropa es más... relajada, podría decirse. Un pantalón de yoga, aunque no hago yoga, y una camiseta manchada con algo que ya ni recuerdo. Me siento un poco fuera de lugar junto a él, pero no digo nada.

—¿Qué quieres? —pregunté, sin tratar de esconder mi falta de entusiasmo ante su visita.

—¿Qué haces vestida así? —respondió Lester, mirando mi ropa con una mezcla de sorpresa y desaprobación.

—Oh, perdón, ¿se suponía que venía la reina de visita y no me di cuenta? —dije, rodando los ojos mientras cruzaba los brazos. —¿Qué haces aquí?

—¿Vas a dejarme entrar? —preguntó, levantando una ceja mientras balanceaba frente a mis ojos una bolsa con comida de un local rápido. Suspiré y lo dejé pasar sin decir más. Agradecía haberme puesto a limpiar antes de su llegada, porque si no, tendría que enfrentarme a otro de sus sermones sobre el caos de mi vida.

(No) Voy A Enamorarme De Magnus Willminton [Midas King #2]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora