Zoe
Nadie supo la verdadera razón de mi renuncia, y preferí que siguiera así. Magnus insistía en que debía contarlo, que la gente debía saber por qué lo hice, pero no veía el sentido. Era mi decisión, y mientras Denis se mantuviera lejos de mí y de los míos, no había necesidad de remover la herida. A mamá le dije que había tenido desacuerdos con mi jefe, lo cual no era una mentira del todo. Desde entonces, ella ha estado ayudándome en lo que puede, aunque sabe que odio depender de los demás.
No ver a Magnus en esos días no me molestó demasiado. Nos llamábamos cada noche, y durante las tardes visitaba a Addy en el hospital. Por primera vez en mucho tiempo, había buenas noticias: la quimioterapia estaba funcionando. No era un cambio milagroso, pero los médicos eran optimistas, y eso era suficiente para que todos en la familia nos sintiéramos aliviados.
Papá, al menos, llamaba más seguido. Lester se aparecía por el hospital sin que nadie tuviera que pedirle que lo hiciera. Era como si el miedo a perder a Addy de verdad hubiera despertado algo en ellos.
Mamá, Addy y yo sabíamos que esos pequeños gestos no cambiarían el pasado, ni nos aseguraban un futuro perfecto, pero los tomábamos por lo que eran: momentos fugaces de unión. Pequeños parches sobre heridas demasiado profundas para sanar por completo.
Esa tarde no fui al hospital. Me quedé en casa, sentada en el sillón con la laptop sobre mis piernas, repasando anuncios de empleo con el ceño fruncido. Desde que renuncié, algunos amigos me habían ofrecido ayuda, enviándome contactos o sugiriendo lugares donde podría trabajar. Agradecía el gesto, pero la incertidumbre de no saber qué hacer me carcomía.
¿Y si intentaba abrir mi propio estudio otra vez? ¿Y si me dedicaba a otra cosa? ¿Y si el dinero ahorrado se iba más rápido de lo que pensaba y terminaba viviendo con mamá de nuevo?
Solté un suspiro, cerrando los ojos unos segundos. No quería pensar en eso ahora.
El timbre sonó, sacándome de mis pensamientos. Dejé la laptop a un lado y me levanté con pereza.
Al abrir la puerta, me encontré con un par de ojos celestes mirándome con intensidad. Magnus estaba ahí, con las manos en los bolsillos y una sonrisa ladeada, como si estuviera esperando mi reacción.
—¿Tienes algo que hacer?—pregunta Magnus, con ese tono despreocupado, aunque sé que en su mente ya tiene un plan trazado. Teniendo en cuenta que soy oficialmente una desempleada y que hoy no visitaba a Addy, mi tarde estaba bastante disponible.
Me encogí de hombros, sin mucho entusiasmo. Magnus me sonríe, ese tipo de sonrisa que suele acompañar a una idea traviesa.
—Entonces... ¿me acompañas?
—No tengo muchas ganas de salir—dije con sinceridad, recostándome contra el marco de la puerta—. Pero si quieres, podemos ver una película, o puedes ayudarme a buscar anuncios de trabajo...
—No... Yo... tengo una sorpresa.—Su sonrisa se ensancha y suelta mis manos solo para entrelazar las suyas tras su espalda, como si ocultara algo más.
—Odio las sorpresas.—Apenas lo dije, su sonrisa no hizo más que hacerse más grande.
—Esta te va a gustar, confía en mí.
Resoplé suavemente, pero asentí. Sabía que insistiría hasta lograrlo, así que mejor ahorrarme la batalla perdida. Me cambié de calzado mientras Magnus me esperaba apoyado con pereza en el marco de la puerta. Cuando por fin estuve lista, me extendió su mano. La tomé, sintiendo cómo entrelazaba nuestros dedos sin esfuerzo, con naturalidad.
ESTÁS LEYENDO
(No) Voy A Enamorarme De Magnus Willminton [Midas King #2]
RomansZoe nunca ha sido de las que se enamoran fácil, y menos de tipos como Magnus Willmington: mujeriego, imprudente y con una reputación que haría temblar a cualquier padre sobreprotector. Pero el destino (y un grupo de amigos en común) parecen empeñado...
![(No) Voy A Enamorarme De Magnus Willminton [Midas King #2]](https://img.wattpad.com/cover/272154684-64-k139088.jpg)