Capitulo 23

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Zoe


 Rhett y yo seguíamos en esta especie de limbo, una relación falsa que nunca se acababa de definir. No sabía qué estábamos esperando exactamente para ponerle fin. Supuse que Magnus ya entendió el mensaje, que él no me quería más.

Pero estaba equivocada. Aunque Rhett no hablaba mucho sobre ciertos temas, lo que hacía era ocultarlos. Durante estos dos meses me di cuenta de que sabía más sobre él que él sobre mí.

 Rhett era un enigma. A veces podía ser encantador y tan honesto, que parecía que no había nada que ocultar, pero otras veces se escondía, negándose a dejarme adentrar en su historia, en su pasado.

Su humor también era impredecible. A veces era el niño travieso, haciendo bromas, sonriendo y jugando con todos. Pero otras veces, el chico se volvía serio, irritado, y escondía lo que realmente le preocupaba. El contenido de su petaca pasaba a ser parte de su rutina matutina, vertiéndolo en su café mientras pretendía no verlo. 

Teníamos pequeñas discusiones de vez en cuando, pero siempre terminaba disculpándose, alegando que simplemente no estaba de ánimo.

Dos meses juntos, compartiendo un espacio, conviviendo y siendo lo más cercano a una pareja frente a nuestros amigos. Me había robado besos en más de una ocasión, y, siendo honesta, no me había resistido a sus labios. 

Estuvimos cerca de cruzar esa línea una que otra vez, pero siempre lo paraba antes de que llegáramos a algo más. A nuestros amigos les parecía que éramos una pareja linda, y aunque mentirles me estaba costando más de lo que pensaba, a veces sentía que había algo natural en todo eso.

En una ocasión incluso me acompañó al hospital.

Addy lo adoró casi de inmediato.

Rhett pasó más de una hora jugando con ella, dejándose llenar de pegatinas brillantes y soportando pacientemente que mi hermana le pintara las uñas de colores horribles mientras mamá se reía desde una silla.

Fue amable. Ridículamente amable.

El tipo de chico que abría puertas, recordaba cómo tomabas el café y siempre preguntaba cómo seguía Addy antes que cualquier otra cosa.

Y quizás eso era parte del problema.

Porque fingir una relación con Rhett se había vuelto demasiado fácil.

Pero Addy seguía mirándome como si quisiera hacerme otra pregunta.

La verdadera pregunta: ¿Qué pasó con Magnus?

Nunca hablamos de cuándo terminar la mentira. Simplemente seguimos actuando


Rhett no vino a trabajar. En el breve mensaje que me dejó decía que no tenía citas programadas y que, si alguien quería un piercing, lo anotara en la libreta. Me quedé mirando el mensaje demasiado tiempo, con el celular apoyado sobre la mesada de la cocina.

La cocina del estudio era pequeña, funcional y sofocante cuando había demasiada gente dentro. Muebles grises, una cafetera vieja, una tetera eléctrica, una heladera rectangular llena de bebidas energéticas y un par de alacenas donde guardábamos comida barata para los descansos.

Todo parecía estar exactamente donde debía.

En la radio de la cocina se reprodujo una canción que conocía demasiado bien, y eso provoco que hiciera una mueca.  Midas King llevaba dos meses de gira y, aunque intentaba no pensar demasiado en eso, a veces me sorprendía mirando publicaciones de conciertos a las tres de la mañana como una idiota.

(No) Voy A Enamorarme De Magnus Willminton [Midas King #2]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora