Capitulo 12

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ZOE

Me sentía fuera de lugar, casi ridícula, en medio de un restaurante tan lujoso. Magnus me había prestado uno de sus buzos, uno con la imagen en blanco y negro de Freddy Mercury estampada en el centro, algo que jamás imaginé usar en un sitio tan elegante. A mi lado, Dorothea parecía un reflejo de la perfección: llevaba un traje blanco que fluía suavemente hasta sus pies, con delicadas flores celestes bordadas a lo largo del material. Su cabello rubio estaba perfectamente acomodado, recogido en un estilo que solo las mujeres con años de experiencia podrían lograr.

El restaurante estaba lleno de una cálida atmósfera que parecía provenir tanto de las luces suaves que caían sobre las mesas como de la música en vivo que envolvía el ambiente. Había un piano en una esquina, cuya melodía suave y envolvente se filtraba entre las conversaciones animadas de los invitados. Algunos de los comensales se habían levantado para bailar en una pequeña pista de baile al fondo, mientras las mesas cercanas estaban decoradas con manteles rojos de seda y floreros llenos de rosas frescas.

—¿Por qué no ustedes se fijan en un vino mientras Zoe y yo nos sentamos? —dijo Dorothea con una sonrisa amable.

—¿Quieres deshacerte de mí, Dorothea? —respondió Magnus con tono juguetón, levantando una ceja mientras se alejaba hacia el bar.

—Abuela —le recordó Ezra, quien se reía suavemente antes de tomar a Magnus por los hombros y llevarlo a hablar con los mozos que se acercaban con las cartas.

Dorothea me sonrió, su mirada cálida y atenta, y entrelazó su brazo con el mío. Me condujo a una mesa cercana, donde me ayudó a alejar la silla antes de sentarse con gracia. Pude sentir el leve temblor de mis manos al acomodarme en la silla, pero su presencia de alguna manera me hizo sentir más tranquila.

—Es un lugar bastante lindo, ¿no te parece? —comentó Dorothea, mirando alrededor con nostalgia. —Me recuerda a cuando era más joven.

Sonreí y entrelacé mis dedos sobre la mesa, sintiendo el contraste de la suavidad de la madera y la tensión que aún me recorría el cuerpo.

—¿Llego hace mucho? —pregunté, mientras observaba a los camareros que se movían con elegancia entre las mesas, sirviendo y recogiendo platos con una eficiencia que me dejaba sin palabras.

—Oh, no, hace unas horas —respondió Dorothea, haciendo una pausa antes de seguir. —Fui con las hermanas de Magnus y algunas de sus primas a cenar hace unas noches. Y mientras estábamos allí, me puse a pensar en mi pequeño niño...

Una sonrisa tierna y casi nostálgica se dibujó en su rostro mientras sus ojos se suavizaban al recordar esos momentos. Me quedé observándola en silencio, la expresión en su rostro tan cálida y llena de cariño, y pensé que tenía razón. A veces, ver cómo alguien ama tan profundamente a alguien más, sin reservas, era algo que me tocaba de una manera extraña.

Miré hacia la esquina, donde un hombre tocaba el piano con suavidad, la música creaba una atmósfera envolvente que parecía invadir cada rincón del lugar. Las parejas bailaban lentamente en la pista, mientras otros, como yo, simplemente disfrutaban del entorno.

—¿Usted es...? —comencé, pero Dorothea levantó la mano, como si supiera lo que quería preguntar antes de que pudiera terminar.

—La madre de su madre —dijo ella con un suspiro suave. —Mi hija y él no parecen tan unidos últimamente. Me he sentido un poco responsable de eso... Cuando Magnus nació, creo que me involucré demasiado.

Asentí lentamente, sin querer interrumpirla, pero entendiendo de alguna manera el peso de sus palabras.

—Yo creo que hizo un gran trabajo —respondí con sinceridad, sonriendo de manera involuntaria. —Tiene un gran nieto.

(No) Voy A Enamorarme De Magnus Willminton [Midas King #2]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora