Magnus
Hacía un calor insoportable a mediados de mayo, uno espeso y sofocante que se pegaba a la piel después de tantos días seguidos de gira, ahora estabamos en centroamerica.
El estadio entero parecía respirar vapor. Técnicos corriendo de un lado a otro, cables enredados bajo las luces, voces mezclándose detrás del escenario mientras el público comenzaba a llenar las gradas al otro lado de las paredes. El cansancio me pesaba en cada músculo, pero normalmente la adrenalina bastaba para mantenerme funcionando. Subía al escenario y todo desaparecía. El dolor, el sueño, incluso el hambre.
Esa noche no.
Las baquetas giraban entre mis dedos de forma automática mientras observaba a los chicos prepararse. Percy discutía algo con sonido, Caleb afinaba el bajo, Ezra estaba haciendo su rutina antes de salir del escenario y Niklas vocalizaba con una botella de agua en la mano. Todo se veía exactamente igual a cualquier otro show. Normal.
Pero tenía esa sensación horrible en el pecho, una presión extraña detrás de las costillas que no me dejaba respirar del todo bien.
Pensé en Dorothea.
Siempre hablábamos antes de un concierto. Siempre. Aunque fueran cinco minutos. Aunque estuviera medio dormida o yo destruido después de viajar doce horas. Ella decía que escuchar el ruido detrás del escenario le gustaba porque le recordaba que estaba viviendo la vida que había soñado.
Pero los últimos días habían sido raros.
Menos mensajes.
Menos llamadas.
Respuestas más cortas.
Me había convencido de que estaba cansada. Nada más.
Bostecé, frotándome la nuca antes de buscar mi celular en los bolsillos del pantalón. Nada. Fruncí el ceño y revisé otra vez, más rápido esta vez, sintiendo una irritación absurda crecerme bajo la piel.
—¿Viste mi celular? —le pregunté a Niklas.
Él dejó de cantar inmediatamente.
—¿No lo habrás dejado en la camioneta? Sabes que últimamente duermes más ahí que en el hotel.
—Es más cómodo.
Niklas soltó una risa corta.
—Nunca voy a entender cómo una camioneta puede ser más cómoda que una suite de hotel.
No respondí. Ya me estaba alejando.
Fue entonces cuando los vi.
Dylan y Lyra estaban apartados cerca de los monitores de producción, hablando en voz baja. O, más bien, Lyra hablaba mientras Dylan permanecía completamente quieto frente a ella. Había algo extraño en la postura de ambos. La tensión era tan evidente que sentí el estómago hundirse antes siquiera de entender por qué.
Seguí caminando hacia ellos.
Y entonces vi mi celular en las manos de Dylan.
El aire pareció espesarse.
—¿Está todo bien? —pregunté, intentando sonar casual, aunque mi voz salió más áspera de lo normal.
Lyra fue la primera en reaccionar. Cruzó los brazos enseguida, profesional, rígida, con esa expresión perfectamente controlada que siempre tenía cuando algo se salía del cronograma.
—Todo está bajo control.
Pero Dylan no dijo nada.
Eso fue lo que terminó de asustarme.
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(No) Voy A Enamorarme De Magnus Willminton [Midas King #2]
RomanceZoe nunca ha sido de las que se enamoran fácil, y menos de tipos como Magnus Willmington: mujeriego, imprudente y con una reputación que haría temblar a cualquier padre sobreprotector. Pero el destino (y un grupo de amigos en común) parecen empeñado...
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