En un mundo post pandemia, en la sexta cárcel más hacinada del mundo, El Bangkok Hilton, como lo llaman los extranjeros, está por ser liberado un chico que lleva aquí algo más de 2 años y que nunca podrá volver a sentirse libre.... o eso creía él ha...
- Gulf!, mi amor, volviste! - Mew entró al bello apartamento que ahora compartían en la ciudad y pudo ver a su amado Gulf preparando algo en la cocina, se abalanzó contra él, soltó el portafolio que traía en su mano, lo rodeó y apretó contra su cuerpo, enterrando su cabeza en su cuello para aspirar su aroma tan profundo que cualquiera podría pensar que llevaban una eternidad sin verse.
- Mew, no seas exagerado, me estas apretando demasiado, no puedo respirar- Gulf disfrutaba de su tiempo con Mew pero el CEO podía ser bastante empalagoso, demasiado para el gusto del chico.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
- Mi niño, me dejaste solo por 3 días completos (le muestra tres de sus dedos), cómo no voy a abrazarte si te extrañé cada segundo, estas salidas tuyas con Tul y Joss cada vez son más seguidas y sé que estás haciendo lo que te gusta y ayudando a esos chicos pero... y a mí quién me ayuda, extraño demasiado a mi prometido, no me concentro en las juntas de la empresa y casi no puedo dormir sin abrazar a tu almohada.- Mew era un respetado CEO de una de las compañías de turismo más grandes del país pero al lado de Gulf, justo en este momento era sólo un hombre enamorado haciendo pucheros y pataletas para que su chico no se ausente de su lado demasiado tiempo.
- Deja de hacer mala cara, vamos, lávate que voy a colocar la mesa, te preparé tus pastas favoritas- Gulf hace una mueca con su boca y Mew obedece inmediatamente yendo a lavar sus manos.
- Gulf, ¿me extrañaste aunque fuera un poquito?- Gulf supo que le estaba hablando en serio porque casi nunca lo llama por su nombre, siempre se dirige a él con diminutivos, apodos o sólo "mi amor".
- Claro que te extrañé mi amor, sabes que sí, pero estos viajes son necesarios, llevamos a los chicos a encontrarse con sus familias y hacemos labor de concientización para que puedan evitar caer en los engaños de los malditos de las redes de trata de blancas, esto es importante para mí, pero nunca nada será más importante para mí, que tú, tú eres mi todo Mew y aunque no te lo digo mucho, sabes que te amo más que a mi vida. - Gulf sostuvo la mano de Mew y le habló mirándolo a los ojos, éste inmediatamente cambió su semblante por una gran sonrisa y restregó su cabeza en su pecho como si de un cachorrito se tratara.
- Ahora come, que para el postre compré un par de sorpresas en una sexshop cerca de aquí- Mew abrió sus dos ojos como platos, sonrió con lujuria y se dedicó a devorar el plato que tenía enfrente, mientras Gulf lo observaba sonriente al ver el afán con el que comía, terminó y corrió a la habitación a ducharse para recuperar tiempo con su prometido.
Cuando el empresario salió del baño con una pequeña toalla envuelta en su cintura, encontró a Gulf parado al lado de la cama, con un collar de cuero en su cuello, una máscara en que le cubría medio rostro, orejas de gato en sobre su cabeza, una pequeña tanga negra que sólo tapaba su pene, un pequeño látigo en su mano derecha y un antifaz negro en su mano izquierda.
- Mi niño, te ves tan jodidamente sexy, oh mi niño - Mew sintió cómo su entrepierna se endureció sólo con verlo así que dio algunos pasos hacia Gulf pero éste lo detuvo con un gesto de su mano.