Cap. 17: Daga y grito.

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Pov. Lydia:

¡Genial!, esto era totalmente genial, solo faltaban 15 días para la luna llena y tenía nada planeado, el escudo que hacia al cuerpo de Stiles indetectable para Behemoth pronto dejaría de funcionar y no tenía nada planeado; no podía contarle nada de esto a nadie pues, conociéndolos, pondrían en aviso al cuerpo de Stiles y, por consecuencia, a los Doctores Del mal. Después del supuesto destierro de la bestia, la manada estaba más relajada y nadie sospechaba que, en las reuniones que había, "Stiles" vertía algo en las bebidas que les daba, en la comida o en cualquier cosa que podía.

Iba de camino a la casa del lago cuando un murmullo empezó a salir de la radio, era tenue pero constante y daba cierto miedo el escucharlo, las voces decían algo que por más que intentaba, no comprendía, cuando menos lo espere ya estaba en la casa del lago, quería agudizar mis sentidos de Banshee, tal vez así podía darme una idea de que hacer; entre al cuarto blanco, ese donde mi abuela guardo los dos grandes reproductores de sonido antiguos, los hice girar y esa voz apareció de vuelta, de pronto empecé a actuar en automático, me levante, sabía que me movía, pero no hacia donde, tome un cuchillo y de allí, no supe más, no fue hasta al porche de la casa que recupere la noción de la realidad, vi el cuchillo en mis manos y lo solté, me recargue en la barda de madera y sentí unos bordes, en ellos solo se leía una palabra, "Sabrina"; de la nada sentí un piquete en el cuello y todo se volvió negro.

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Desperté en el bosque, la noche había caído en su totalidad y el silencio en el lugar donde estaba se podía cortar con un cuchillo, pero no fue eso lo que lo interrumpió, no, fue una voz, si, esa voz.

-Lydia Martin, la banshee, la pelirroja más estúpidamente lista de Beacon Hills- dijo Stiles mientras salía detrás de un árbol para acercarse a mí con una daga en las manos.

- ¿Qué quieren de mí?, de mi manada- exclame tratando de ponerme de pie para ser empujada de vuelta al suelo por Stiles.

-Oh, creí que ya lo sabrías, después de todo fuiste la única en esa bola de perros que se dio cuenta de lo que pasaba- dijo mientras jugaba con la daga entre sus manos- ¡Dios!, realmente Stiles es un buen actor, mira que eso de hacerles creer que resucito de forma mágica fue genial, todo salió como lo planeamos, pero siempre hay algo que los arruina, en este caso, fuiste tú.

-Ellos se enterarán, la manada los cazara a ustedes por usurpar el cuerpo de Stiles y ahora si serán totalmente eliminados de la existencia- respondí con desdén.

- ¿Y quién se los dirá?, ¿Tú?, estamos en medio de la nada, no creo que les puedas avisar donde estas, después de todo, no puedes gritar- no sabía a qué se referían hasta que una mirada psicópata se formó en el rostro de Stiles para después tomar la daga y clavarla en mi cuello, no fue con la fuerza para matarme, pero si para dejarme sin mi grito- oh, lo siento, se me fue un poco la mano.

No podía gritar, solo soltaba quejidos mientras me sacaba la daga y ponía mis manos en el lugar de la herida, la chaqueta blanca que tenía poco a poco se fue tiñendo de carmesí y yo solo pensaba en la forma de huir de allí.

-Vamos a hacer algo, banshee, te dejare correr, huir de mí, de nosotros, te daré tres minutos de ventaja y veremos si tienes la suficiente convicción para salvarte- dijo Stiles mientras se recargaba en un tronco y empezaba a contar mentalmente.

Salí corriendo lo más rápido que pude sin dirección alguna, mis piernas estaban al límite mientras mis manos seguían sujetando la herida, poco a poco el tiempo se acababa y no encontraba nada que pudiera reconocer, no se cuento más corrí, pero pronto la voz de Stiles empezó a escucharse.

-Sé que estas por aquí, Lydia, ¿Por qué no sales a jugar un poco?, ¿Qué acaso no me extrañaste? - gritaba Stiles, me escondí tras un árbol de tronco grueso tratando de hacer nada de ruido, todo se quedó en silencio de la nada por lo que me fijé un poco para tratar de visualizar a Stiles, pero no había nada...o al menos eso creí, pues al darme la vuelta vi a Stiles detrás de mí para después tomarme del cabello- ¿No extrañaste a tu amigo Stiles?

Trate de defenderme, luche cuerpo a cuerpo con él, pero el cansancio, la herida y al parecer los nuevos conocimientos de Stiles en el combate hicieron que pronto fuera tumbada al suelo con nada de cuidado.

-Creí que sería más divertido, pero no, al parecer siempre eras la damisela que necesita ser salvada porque ella misma no lo puede hacer- escupió como veneno mientras me tomaba del mentón, una de sus manos fueron a mi chaqueta y saco mi teléfono, escribió algo y pronto una vibración salió del teléfono de Stiles, después arrojo el mi móvil lejos y me volvió a mirar- alguien tiene que ser el que, de la noticia, ¿No crees?

- ¿C-cual noticia? - pregunte sintiendo cada vez menos potencia en mi voz, sabía a qué se refería, pero quería confirmarlo.

-Eres una banshee, Lydia, creo que tus dones te dicen exactamente de qué estoy hablando- trate de hacerme la tonta poniendo una cara de duda. - Bien, hare como que te creo y te ayudare a saber de qué hablo; cierra los ojos y pon atención en el murmullo del aire al golpear el bosque, ¿Qué te dicen?

Eso hice y pronto ese sonido que estaba en el auto volvió a aparecer, me concentré lo más que pude y poco a poco lo fui entendiendo "Huye, sal del lago o morirás" eso se repetía una y otra vez, una pequeña lagrima traicionera salió de mis ojos y poco a poco abrí estos encontrándome con la mirada vacía de Stiles.

-Creo que ya sabes que va a pasar, ¿Verdad?, de hecho, siempre lo supiste, solo querías ganar tiempo para ver si alguien llegaba a salvarte, pero como ves, no fue así- comento Stiles mientras tomaba la daga más firme.

-Sé que mi manada lo descubrirá, los descubrirán y los matarán, mi don me lo dice- dije con la poca voz que me quedaba para después escupir en la cara de Stiles, este solo se rio un poco.

-Eres una chica que sabe demasiado- decía mientras pasaba un brazo por mi nuca- de hecho, una chica que sabía demasiado- después de esas palabras sentí un corte profundo en el cuello y todo se volvió obscuro en su totalidad.

-Eres una chica que sabe demasiado- decía mientras pasaba un brazo por mi nuca- de hecho, una chica que sabía demasiado- después de esas palabras sentí un corte profundo en el cuello y todo se volvió obscuro en su totalidad

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QUIMERA (Sterek)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora