Capítulo 4

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Melany Russo 


Extiende su mano, lo miro algo confundida.

—Un placer, Jackson Romanov, líder de la bratva.—sonríe con orgullo.

Joder, cierto. ¿Cómo pude olvidarlo?

—Lo lamento tanto.—vuelven todos los recuerdos.—Tu madre era la líder si no mal recuerdo.

Asiente levente.

—Así es, murió hace unos doce años, tome el Imperio y las dos mafias el mismo día en el que entraste a Brainstrong.

Recuerdo que por eso me enviaron con los hombres de la francesa, papá tenía que estar presente.

—Por cierto, vi entre los documentos algo contra la mafia Italiana, tengo entendido que es un ajuste de cuentas. 

—Estas en lo correcto, la mafia Italiana se ha metido en unos cuantos asuntos de ambas mafias y hablaba con tu padre respecto a ello pero ahora que está la verdadera heredera, sería un placer reunirnos para poder ver como abordaremos la situación.—se acerca demasiado hasta el punto que puedo olor su aroma.

—Mañana en la tarde sería lo adecuado.—acepto intentando concentrarme.

—Me parece perfecto.—da unos pasos hacia atrás con una media sonrisa.

Antes de que hablara saca su teléfono al sentir una notificación  la cual él presta atención inmediatamente, su expresión cambia a una de enojo.

— Melany, ha sido un placer hablar contigo, pero tengo unos asuntos pendientes, buenas noches.- Dice y solo asiento mientras lo miro alejarse a paso rápido.


 Jackson Romanov

Me despido de Russo y salgo rápido del campo de tiros. Al parecer, Bianchini ha pagado cuerpo con cuerpo y ha matado a uno de mis hombres. Conduzco a toda velocidad por la carretera, despejada por la hora.

Al llegar a la mansión, lo primero que veo es a Nick esperándome en la entrada.

—Jackson, esta nota estaba junto al cuerpo. —me dice, entregándome un papel arrugado.

Lo despliego y leo: "Te atreviste a tocar a los míos. La próxima vez no perderás solo un hombre..."

Aprieto la nota con fuerza, sintiendo cómo la amenaza se clava en mi pecho.

—Nick... tendremos que apresurar la intervención en Italia. Esto no se va a quedar así, tenlo por seguro. —le digo con voz firme.

Él asiente, revisando algo en su teléfono.

—Tengo casi todo listo. Solo me faltan algunas armas, y a ti te falta reunirte con la señorita Russo.

—Estaba con ella hace poco, quedamos en vernos mañana.

—Perfecto. Entonces moveré mis contactos para que en la madrugada del viernes estemos volando a Italia.

Solo asiento y me retiro a mi habitación. Me doy un largo baño, intentando que el agua arrastre la tensión del día, aunque sé que no podrá borrar el vacío. Hoy perdí a uno de mis hombres de confianza. Mathias era uno de los pocos hombres que quedan de la mafia negra, de los pocos que le servían a mi madre, Mike Bianchini solo me ha dado más motivos de arrancarle la cabeza.


...

Bajo las escaleras al día siguiente con una taza de café en las manos, entro a mi oficina, abro la puerta para luego cerrarla a mis espaldas. Tomo asiento en el sillón, mi mirada baja encontrando un documento. 

—Lo hice solo por curiosidad.—Nick entra y toma la libertad de sentarse enfrente.

Tomo la carpeta y la abro. Hay una foto de ella adjunta a toda su información.

Nombre y apellido: Melany  Laurent Russo.

Lugar de nacimiento: París, Francia.

Edad: 21 años.

Ocupación: mafiosa, sicario, narcotraficante, empresaria.

Tipo de sangre: A+

Estado actual: Soltera.

Hermano/a: Jonathan Laurent.

Ex: Thom Ivanovich.

Idiomas: inglés, ruso, italiano, alemán, latín y francés.

Muertes: 100+

La señorita Russo ha sido proclamada líder de su imperio luego de haber salido de Brainstrong  hace unos días, se le acusa en el reformatorio por no acoplarse a las reglas establecidas. Ha salido por cumplimiento de estadías, se espera tanto por los grupos criminales como por las entidades que vuelva a devolverle el valor al imperio Russo con la fábrica de drogas junto a su hermano y su padre.

Miro al idiota enfrente a mi y dejo el documento enfrente de ambos.

—Estoy reconsiderando el tiempo libre que tienes, en serio me preocupa. Te dije que no era necesario.

Se encoge de hombros.

—Ya está hecho, además hay que estar seguros de que no está loca, es decir, es una Russo, por defecto todos ellos están locos.

—¿Sabes que? Mejor comunícate con Bianchini para el armamento del viernes.

Dejo la taza en la mesa levantando para salir de allí y dejar al chismoso hacer lo que le he pedido. Entro a la biblioteca buscando unos planos y tratados para poder hacer el ataque en Italia, si haremos algo será bajo los términos de los imperios.

Luego de tener todo en orden los guardo en mi maletín, algunos de mis hombres me sigue para partir al lugar de encuentro, subo a la camioneta con dirección a acabar con el idiota de Bianchini y su ridícula mafia.

Parqueamos en el salón de los Russo, entramos al que los sicarios nos indican, mis hombres se quedan afuera asegurando que nadie entre a interrumpirnos. 

Mis cejas se unen al ver que no está aquí. Es la primera Russo que no es puntual. Tomo asiento esperando que se digne a aparecer.


La Mafia Negra #1 Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora