Capítulo 25

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Jackson Romanov

Melany y yo seguimos mirándonos, perdidos en nuestros ojos. El tiempo parece haberse detenido; calculo que llevamos más de cinco minutos así, sin decir palabra, solo sosteniendo esa conexión peligrosa.

De pronto, escucho una garganta aclararse. Reconozco ese sonido al instante: mi hermano. —Lamento interrumpir el momento, pero Nick dice que necesita hablar contigo urgentemente —su voz rompe el silencio.

—Dile que en un minuto voy —respondo sin apartar la mirada de Melany. Ella tampoco la aparta de mí, como si se negara a soltarme.

—Mmm... dijo que fueras ahora —insiste. Maldita sea la hora en la que Nick nació. ¿Acaso no puede esperar?

No digo nada más. Me giro y me voy, dejando a Melany y a Michael en el jardín. Camino hacia la casa, con paso firme, pero mi mente no deja de dar vueltas. Me dirijo al garage, seguro de que allí estará el malparido de mi mejor amigo, el mismo que interrumpió lo que podría haber sido... ¿Qué exactamente?

Un momento hermoso con Melany. Eso pensé. ¿Hermoso? ¿Desde cuándo me expreso así? Solo nos mirábamos, nada más.

— Me dijeron que me buscabas.— Entro.

— Sí. Me acaban de informar de que Debois hablo, le contó a Jonathan que vamos por él a Francia.— dice y siento como el enojo se apodera de mi cuerpo.

— Maldito Francés traicionero. Prepara todo, tenemos que hacerle saber a Bruce que a Jackson Romanov no se le traiciona.— asiente.

Vuelvo y entro a la casa haciéndole saber a todos que el plan se retrasó por culpa del maldito francés traicionero, voy al jardín y encuentro a Melany hablando de no sé qué con mi hermano.

—Se canceló todo, tengo que ir donde Debois, el maldito nos traicionó. Hay que hacerle saber que a la mafia negra y Rusa no se le traiciona.— los dos se me quedan viendo.

— Voy contigo.— dice Melany.

—No. Estás herida.— determino, pero al parecer a ella no le importa, ya que me pasa por el lado dirigiéndose a dentro de la mansión.

— Mierda, ¡qué terca es!— digo suspirando.

— Me encantaría tenerla como cuñada.— dice riendo Michael.

— Voy a fingir que no dijiste nada.— me retiro intentando detener a Melany, pero ya cuando llego al garaje, Sam le está pasando un arma con dos cargadores. 

— Sam, ¿cómo vas a dejar que vaya? Esta herida, puede empeorar. 

— Tranquilo Jackson, ha peleado con peores heridas.— dice para nada tranquilizándome.

—Estaré bien.— dice ajustando el vendaje que lleva en el abdomen.

— Will, dame tu chaleco, así me protegeré el abdomen.— él hace lo pedido y Mel se lo pone.

—Ya no hay tiempo que perder. Melany, Sam y yo vamos en una camioneta y Jackson, Dilan, Sara y Óscar van en otra. ¡Vamos!— ordena Nick.

Todos nos subimos en las camionetas con dirección a la casa de mi queridísimo amigo Bruce Debois.

La camioneta en la que voy es la primera en llegar, pero nos detenemos una calle antes para que mis francotiradores, Sara y Óscar, se encarguen de la situación si las cosas se complican. Llega la otra camioneta, nadie baja esperando a que yo lo haga, cuando lo hago baja melany, Sam y Nick.

— ¿Entramos los cuatro juntos?

— Sí.

— Will, cuando te diga apagas los sistemas de seguridad de la casa, Dilan entra por detrás y nos informas cualquier cosa.— ordena Mel.

Dilan entra y después de 5 minutos dice por el intercomunicador que podemos entrar. Mel,Nick Sam y yo vamos al portón donde nos dejan pasar de inmediato.  Entramos a la casa y está esta casi vacía.

— Voy a subir a la segunda planta.—Dice Sam subiendo.

— Voy con él.— lo sigue Nick.

Mel y yo avanzamos matando a cada persona que se nos cruza por el camino, en eso la voz de Dilan suena de nuevo diciendo que podemos subir al tercer piso e ingresar a la oficina, ya que Bruce se encuentra en su habitación.

Subimos encontrándonos con dos guardias custodiando la puerta, les explicamos que solo veníamos a hablar con Bruce, no nos dejan pasar y afortunadamente tenemos que usar la fuerza bruta. Le disparo a los dos, pero cuando intento abrir la puerta no me permite.

Will, apaga el sistema de la oficina.— dice Melany por el comunicador.

Se desactiva el sistema dejándonos pasar, entramos, me siento en la silla giratoria para cuando Debois entre se lleve la sorpresa, Melany se sienta en un sillón el cual desde la perspectiva de la persona que entra no se ve claramente.

Chicos, Dilan, Nick y yo estamos resolviendo un pequeño asunto que se nos presentó con la seguridad, por si alguno de ustedes no nos escucha hablar, es porque nos fuimos los tres con San pedro, mi herencia la entierran conmigo, ya están enterados.— dice Sam haciéndome reír junto con melany. 

Está bien Lanssere. — respondo riendo.

Bruce va para allá.— habla Will. 

—Estamos listos.— Responde Mel. 

Pasan 5 minutos y la puerta se abre, me giro lentamente, su cara es todo un poema, joder como me encanta ver el miedo reflejado en las personas. 

— Comment ça va— digo algo relajado, este aún no nota a Melany.

¿Cómo te va?

— Tout se passe bien pour l'instant, quelle est la raison de votre visite? 

Todo va bien por ahora, ¿a qué se debe tu visita?

—Vous savez parfaitement à quoi cela est dû.

Sabes perfectamente bien a qué se debe.

Se adentra un poco más a la oficina, llegando a topar el escritorio, suena un disparo, Melany se hace notar en la habitación después de dispararle a Bruce en la pierna. 

— Encantado de ver la señorita Russo.— dice agarrándose la pierna.

— No puedo decir lo mismo Debois.

—¿Cómo le fue con el encuentro con Eliot? Veo que él falló a su promesa, aunque puedo ver que tiene un ojo morado y una fisura notable en el labio.

—Vuelves a mencionar algo sobre Eliot y juro que el próximo tiro será en la entrepierna. No tientes la suerte.— Mel se para con dificultad.

— Ay maldito Francés.— exclamo levantándome.— Solo a una persona tan estúpida como tú se le ocurre traicionar al líder de dos de las mafias más importantes del mundo.

— No sé de qué me hablas.— dice con tono de dolor por su pierna.

— No es momento de hacerse los estúpidos. Sabes muy bien a que me refiero.— levanto su mentón para que me vea a los ojos.

— No sé de qué diablos me hablas Romanov.

Entran dos de su seguridad con intención de dispararnos, pero Sam y Nick los matan antes, los dos rodean los cuerpos y entran con toda normalidad.

—Olviden lo de la herencia, estamos vivos.— Dice Nick, Sam sonríe.— Dilan salió para despejar el camino.— los dos se colocan al lado de Melany.

—Entonces Debois ¿No piensas hablar?

— Por tercera vez Jackson, no se dé que mierdas me hablas.





La Mafia Negra #1 Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora