Capítulo 23

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Jackson Romanov


Entro al área de investigación junto a Melany y noto a los chicos extraños, evitan mirarme. Pregunto qué pasa y nadie responde.

—Díganme de una puta vez qué está pasando —estallo, perdiendo la paciencia.

—Hace una hora nos informaron que Michael sufrió un atentado —dice Sam con voz seria.

—Un francotirador le disparó, pero por suerte llevaba chaleco antibalas —añade Will.

—Sacamos la bala del chaleco y estaba firmada... el que mandó a matar a Michael fue Jonathan —concluye Nick.

—Ese hijo de puta me las va a pagar —gruño, saliendo hacia mi oficina. Tomo el teléfono y marco el número de Michael. No contesta. Vuelvo a llamar y finalmente responde.

—¿Estás bien? —pregunto de inmediato.

—Sí, aún sigo vivo —responde con calma.

Respiro hondo. —Qué bueno que tenías el chaleco. Si hubiera sido lo contrario, Jonathan ya estaría tres metros bajo tierra.

—Si esa es tu forma de decir que te alegras de que siga vivo y que me quieres, estamos progresando —dice entre risas.

—Le diré a Nick que mande a buscarte. Aquí en la mansión estarás más seguro.

—Nos vemos, hermano.

Cuelgo y me dejo caer en la silla. Vengo de una familia poco afectiva, incapaz de demostrar cariño ni en cumpleaños ni en festividades. Pero cuando se trata de defendernos, no descansamos hasta ver la sangre del culpable correr. Antes lo hacía por ayudar a Melany, pero se ha metido con mi familia. 

. . .


Tiempo después vuelvo a la sala de investigación, veo a todos concentrados y trabajando arduamente debido a que mañana partiremos a Francia.

—¿Dónde está Melany?— pregunto al no verla entre los grupos de inteligencia.

—Salió— Sam dice con simpleza.

— ¿A dónde salió?

—No sé, hay veces que hace eso, sale y no le avisa a nadie a donde va.—esta vez responde Will.

— ¿Y no lleva a nadie con ella?

—No, no quiso compañía.— responde Sam.

No digo nada y me uno al estudio de los planos del edificio. Para ser sincero, no parecen complicados, son como los de un rentar común.

De pronto, a Sam le entra una llamada. Por su expresión deduzco que es Melany. Solo alcanzo a escuchar una maldición antes de que diga que va hacia donde ella está.

—Will, quedas a cargo. Vuelvo en una hora —se limita a decir, y sale corriendo de la sala.

No pregunto nada más y dejo el caso en pausa.


Sam Lanssere


Estoy buscando todos los medios para llegar a Francia sin que le comuniquen a Jonathan cuando recibo una llamada de Melany.

—¿Qué pasó?

—Necesito que vengas a la mansión. Pasa por una farmacia y trae gasas, agua oxigenada y analgésicos.

—Maldición Melany, ¿qué diablos hiciste?, voy para allá.—¿Ahora en qué se metió?

Salgo dejando a Will a cargo, me monto en una Ranger Rover con dirección a la farmacia más cercana, entro a la farmacia y hay dos personas delante de mí, espero mi turno que afortunadamente no dura tanto para llegar.

—Buenas tardes, ¿en qué puedo ayudarle? — saluda la farmacéutica.

—Necesito dos paquetes de gasas, una agua oxigenada y analgésicos.—ella asiente y va a buscar lo pedido, regresa y me dice cuanto hizo la cuenta, pago, tomo lo que pedí y salgo de ahí.

Conduzco lo más rápido que puedo, sé que Melany no está bien. Veinte minutos después llego a la mansión, saludo rápido a mis colegas y entro. Pregunto a las sirvientas dónde está y voy directo a su habitación.

Al verla, la rabia me consume: labio roto, ojo morado, una herida en el abdomen y sangre por todas partes. Rezo que no sea toda suya.

—¿Quién te hizo eso? —pregunto sin rodeos.

—Es una larga historia —responde, apretando el costado herido.

—Me la puedes contar mientras te curo —digo, acercándome con decisión.

Ella asiente y comienza: 

—Como te dije, fui a la cabaña del bosque a hablar con mi abuelo. Al salir me encontré con Eliot Mulsset.

Levanto su polo para revisar la herida: parece de navaja, aunque también podría ser un roce de bala. Echo agua oxigenada y la piel se torna blanca.

—Está molesto porque maté a su hermano en Brainstrong. No entiendo por qué me guarda rencor, si lo que hice fue un favor.

—Melany, era su hermano mayor. ¿Cómo piensas que no le iba a importar? —respondo mientras limpio la herida con una gasa.

—Jonathan es mi hermano y no me importaría llenarlo de balas —dice con frialdad.

Me detengo un instante, la miro fijo.

 —No es lo mismo. Eliot no es como Jonathan, él sí siente la pérdida.

Le pongo crema y una venda firme. Ella continúa: 

—Quiso vengarse, pero como ves, no pudo lograrlo.

—Esto solo demuestra que tengo razón cuando te digo que no salgas sola. Deja que te acompañe o al menos manda tres hombres contigo —la ayudo a recostarse en la cama.

—Sabes que odio tener gente siguiéndome. Me hace sentir débil, como si no pudiera cuidarme sola —responde, acomodándose.

—Lo que te hace ver débil es que tus enemigos te encuentren herida por no llevar seguridad —le digo, sentándome a su lado.

Ella sonríe suavemente. 

—Sabes que no voy a cambiar de opinión.

—Sí, lo sé... pero nada me costaba intentarlo.

La Mafia Negra #1 Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora