Sam Lanssere
Despierto con el sonido de una llamada de Will. Espero que sea importante, porque estaba en la mejor parte del sueño.
—Espero que sea relevante, interrumpes mi hermoso sueño —respondo, haciendo que Melany también despierte.
—Me dijiste que volvías en una puta hora, cabrón. ¿Sabes qué hora es? —dice molesto.
—¿La hora en la que fumas? Porque odio el olor de la nicotina —me enderezo en la cama.
—Idiota... son las siete de la noche, ¡te fuiste a las tres! —su enojo aumenta.
—Solo fueron tres horas, eso no es nada. Para dramático que te busquen.
—Ven ya, están preparando todo para partir a medianoche —su tono se relaja.
—De acuerdo.
Me levanto y dejo a Melany arreglándose para acompañarme a la mansión de Jackson.
Jonathan Laurent
No he sabido nada ni de Melany ni de Jackson luego de que Rick les iba a disparar, y tampoco he sabido nada de Rick, la verdad me parece algo muy extraño, aunque el de seguro esté haciéndose pasar desapercibido.
Estoy camino a mi departamento, Isabela se encuentra en Japón en una reunión general de la Yakuza.
Llego al departamento y veo una caja encima de la mesa de la sala, dice Para Jonathan Laurent, esta está envuelta en un lazo rojo, me gana la curiosidad, así que la abro y veo algo que me deja petrificado, si alguien viera mi cara diría que he visto un fantasma.
La cabeza de Rick se encuentra en la caja cortada a la perfección, enzima se encuentra una nota que dice"Sigues tú, hijo de puta ATT: Romanov." Cierro la caja al escuchar mi teléfono, veo que un muy viejo amigo.
— Bruce Dubois, ¿A qué debo este placer?
— j'ai des informations pour vous— me acomodo en un sillón, para escuchar que me va a decir el francés.
Te tengo información.
— dis-moi.
Dime.
— Hace dos días Jackson y Melany fueron a mi casa a pedirme los planos del edificio en donde te encuentras, tuve que dárselos, ya que si no lo hacía a Jackson no le iba a costar nada matarme, te aconsejo que salgas de ahí lo más pronto posible porque van a ir a matarte cueste lo que cueste. — dice el francés
— Gracias por avisar.— cuelgo, me levanto a recoger mis cosas dejando la caja en la mesa, no pienso tocarla. Tengo que salir de aquí lo más rápido que pueda, todavía no es momento para hacer un enfrentamiento, no tengo seguridad y solo tengo un arma con dos cartuchos por donde quiera que lo vea, salgo perdiendo.
Salgo del edificio junto con mis cosas, me subo al Ferrari, comienzo a conducir hacia el aeropuerto, llamo a Isabela para informarle que iré a Italia.
— Isa, No vuelvas a París.
— ¿Por qué?
— Porque Melany y Jackson se encuentran o se encontraran aquí, y no estamos preparados para hacer un enfrentamiento, hemos perdido muchos hombres en el enfrentamiento que tuvimos con los colombianos por su territorio de París.
— Pero no podemos estar huyendo, hay que prepararse lo antes posible porque, nos tienen en la mira.
Cuelgo y continúo conduciendo hasta el aeropuerto, pienso ir a Italia, si hago trato con los italianos ellos me respaldarán. Voy donde se encuentra mi jet, subo y arranco los motores.
Jackson Romanov
Michael entra a mi oficina con el ceño fruncido, la rabia evidente en su voz.
—Hermano, voy contigo a Francia. Necesito matar al imbécil que atentó contra mi vida.
Levanto la mirada, sus ojos azules y su cabello negro me recuerdan a mamá.
—No, Jonathan es mío. Tengo cuentas pendientes con él, más allá de tu atentado.
—Si lo haces, que sea al estilo Romanov —insiste.
—Tenlo por seguro. Ve al almacén y busca armas —ordeno, y él obedece.
Me levanto y bajo hacia el centro de investigaciones. Will está en una llamada, molesto, pero al verme me saluda con un gesto. Devuelvo el asentimiento.
Las puertas se abren y mi mirada se clava en Melany. Entra apoyada en Sam, con un ojo morado y una venda en el abdomen. La rabia me quema por dentro. ¿Quién fue el hijo de puta que se atrevió a tocarla?
—Mierda, Mel... ¿Qué diablos te pasó? —pregunta Will.
—Digamos que se encontró con un viejo amigo —responde Sam.
No aguanto más. Me acerco, la tomo de la muñeca y la conduzco al jardín. Frente a frente, la obligo a mirarme.
—Habla. ¿Quién te hirió?
Ella aparta la mirada.
—Confórmate con saber que estoy bien, y que mi oponente quedó peor que yo.
Le tomo el mentón, obligándola a fijar sus ojos en los míos.
—No. Quiero el nombre, ahora.
Su mirada baja a mis labios, los míos a los de ella. Finalmente susurra:
—Eliot Mulsset. Pero no tiene caso que pierdas tu tiempo con él.
—¿El que perdió a su hermano en Brainstrong?
—Sí.
Sonrío con frialdad.
—No estaría perdiendo tiempo. Te lastimó. —acaricio su mejilla con suavidad.
—Por favor, olvida eso. ¿Sí? —aparta mi mano.
—Solo porque tú me lo pides —respondo, mirándola fijamente.
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La Mafia Negra #1
Non-FictionLa mafia... La mafia para muchos es algo con lo que no se quieren involucrar, pero para mí Jackson Romanov es lo mejor que hay en el mundo, sentir esa adrenalina, los disparos, la sangre, personas suplicando por piedad, el control y el miedo que pue...
