Capítulo 8

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Melany Russo.


Al llegar a Italia descendemos, nuestros hombres se colocan en sus posiciones para partir a la Mafia Italiana. Subimos a los vehículos.

—Mis francos están en posición, los infiltrados y la seguridad también, tenemos la vía libre para terminar con Bianchini.—dice Jackson con la mirada fija en el teléfono.

—De mi parte también está todo bien.—digo mirando por la ventana. Necesito tener la mente fría para acabar con esto y volver a Londres.

El camino se hace largo, ya que ninguno de los dos habla, el silencio a pesar de ser incómodo decido ignorarlo.

Luego de un rato llegamos al edificio italiano, todos bajan yendo a sus lugares para la emboscada.

Russo, estamos en posición, listos para cualquier inconveniente - escucho a Sam por el auricular, él es uno de los mejores en defensa.

-De acuerdo, ya vamos a entrar.- digo a lo cual él solo me confirma.

Salgo del vehículo y Jackson me pasa el intercomunicador que utilizaríamos para comunicarnos con ambos equipos.

Entramos al edificio con facilidad, ya que los guardias de la puerta eran los dos chicos de Jackson.

will, desactiva el sistema de seguridad.- digo por el intercomunicador.

La puerta se abre dándonos paso a ambos, buscamos a los guardias que rondan y jalamos dos golpeándolos hasta que quedarán inconsciente, cogimos sus trajes y sus pases porque cuando el sistema de seguridad se restaurará no podríamos pasar sin ellos.

Avanzamos hasta el segundo piso sin contratiempos, aunque esta vez fue necesario utilizar los pases, pues el sistema de seguridad ya había sido restaurado. Tras cruzar el control, seguimos hacia el tercer nivel, donde nos interceptó un segundo narco.

Su mirada desconfiada nos evaluó de arriba abajo antes de soltar la pregunta:

 —¿Qué hacen aquí? Este piso es exclusivo para los segundos narcos.

Sin titubear, respondimos con firmeza:

 —El jefe nos envió a buscar algo.

Hubo un silencio breve, cargado de tensión, hasta que finalmente asintió con desgano y se apartó del camino. Sin añadir palabra, nos dejó pasar.

Ahora las cosas se pondrían un poco más interesante.

— Este es tu traje y el pase de narco mayor.- dice Jackson pasándome todo.

— Gracias.— terminó de decir y me voy a un baño.

Cuando salgo del baño ya con el traje puesto y mi pelo arreglado, encuentro a una chica.

—¿Eres nueva? Nunca te había visto por aquí.- dice ella mirándome de arriba abajo confirmado mi identidad.

—No, no lo soy, llevo un tiempo aquí, si quieres te muestro mi carnet.—ella se acerca para comprobar, cuando se acerca lo suficiente saco mi cuchillo y la apuñalo en el abdomen, e se queja de dolor. Se tira el suelo quejándose.

 Como me harta el drama de las personas, solo fue una apuñalada. Saco mi arma para terminar con el ruido. Le disparó haciendo que el cuerpo caiga o más bien termine de caer al suelo.

Salgo encontrándome con Jackson algo impaciente.

—Tuve un contra tiempo, pero ya todo está bien.— él solo asiente, está un poco cayado la verdad.

Seguimos avanzando, tuvimos unos contra tiempos cuando pasamos por el cuarto piso, pero ahora estamos en el quinto piso a dos pasillos de llegar a la oficina de Bianchini.

— ¡Ustedes dos deténganse ahora!— demanda una voz masculina.

Jackson y yo nos detenemos mirándonos.

—¿Creen que iban a pasar desapercibido?—dijo la persona acercándose más y más.

Jackson y yo no decimos ni una sola palabra. Espera a que él se acerque para lanzarle una navaja, yo cojo mi arma y le disparo.

 —Debemos actuar rápido, si queremos salir vivos de aquí.—me dice Jackson.

— Sí.— secundo. 

Seguimos avanzando. Como lo planeamos, Jackson se encarga de la seguridad de Bianchini mientras yo entro por el pasaje secreto.

Mis chicas ya están adentro con Bianchini.—escucho algo de diversión en su voz.  

Estoy llegando a la oficina, el aparato tranquilizador está encendido listo para actuar.— Respondo.

Sigo hasta que llego a la puerta que divide el pasaje con la oficina, la abro un poco para dejar caer el dispositivo para que se posicione en el zapato de Bianchini, ahora puedo notar como las chicas de Romanov lo tienen muy  entretenido, ni siquiera ha notado que el estante de la pared se ha abierto un poco.

Veo que el dispositivo ya está en su lugar así que procedo a hablar por el intercomunicador - Voy a proceder a entrar y a apuntar, quiero a todos atentos.- Digo y a lo poco recibo las afirmaciones de parte de cada uno.

Cargo mi arma y bajo el martillo, me coloco el arma atrás en el pantalón y entro a la oficina. Las chicas me ven y se alejan —¿Bianchini? Un placer, hace mucho no sabía de ti.—Digo a lo cual él se sorprende al ver de quién se trata.

—Russo... ¿Qué tal estas? Pensé que habías vuelto a Brainstrong.- dice en un tono burlón.

Susurro por el intercomunicador que ya pueden entrar a Jackson y a los otros chicos, saco mi arma apuntando a Bianchini.

—No volveré allí, para tu mala suerte.

— ¿Cómo está tu madre?— mi expresión cambia a una más seria.—Cierto que la mataste. Debió ser duro que ella prefiriera estar conmigo que en tu perfecta familia.—Jackson entra con los demás.— Qué divertido, reunión de huérfanos.— sonríe.

—Para estar muerto hablas mucho, ¿sabes?— Dice Romanov.

-—Quiero que todos confirmen su posición —habla Romanov por el intercomunicador, los francos confirman poniendo a Mike en la mira.

Preparen los vehículos de escape —digo en un pequeño susurro.

 —Tú elige, o sales por las buenas o  te sacamos a la fuerza. Considéralo como tu última voluntad.

No responde, o analiza sus posibilidades o una forma de librarse del asunto.

—Joder, a la mierda mi paciencia — Romanov toma el control del dispositivo paralizante presionando el botón dejando a Bianchini paralizado.

Rick, ya vamos saliendo - digo por el intercomunicador, como habíamos dicho antes dos personas de cada uno se iban a quedar a recoger información que nos sería útil más tarde.

Estamos llegando al estacionamiento, todos los vehículos de escape están listo únicamente esperan por nosotros, cuando estamos por entrar a la Ranger Rover, suena la alarma cerrando las puertas del estacionamiento.

- Joder lo que nos faltaba - escucho a Jackson decir a mi lado con el cuerpo de Bianchini en el suelo tirado.

—Preparen las armas.—informo a mis hombres.

La Mafia Negra #1 Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora