Jonathan Laurent
Llevo casi dos horas consolando a Isabela. El dolor por la pérdida de su primo la consume; era literalmente lo único que le quedaba de familia. Sus padres murieron años atrás en un accidente automovilístico en Sídney, Australia, durante un ataque de la Interpol austriaca. Intentaron escapar, pero fue imposible.
No quiero sonar cruel, pero su error fue imperdonable: traficar en un aeropuerto. Todo mafioso sabe que los aeropuertos son fortalezas llenas de seguridad, un terreno donde la huida es casi imposible. Sin embargo, ¿de qué sirve juzgarlos ahora? Ya están muertos, y lo único que queda es el vacío que dejaron en Isabela.
La abrazo mientras llora.
Recibo una llamada de Rick, le digo a Isa que tengo que contestar así que me levanto y voy a mi habitación para responder.
— ¿Qué pasa, salió todo bien?
— Sí, solo que he visto la oportunidad de matar a Jackson y a Melany y quiero saber si me da permiso.
— Ten cuidado, a Melany le disparas un dardo tranquilizador, la quiero viva y verifica que no estén los hombres de Jackson cerca.
— Le diré a Washington que se encargue de eso, ya que si lo hago yo es posible que me vean.
— Me avisas cuando lo hayas hecho.
Cuelgo, saliendo de la habitación para volver a lo que estaba haciendo.
Rick Dorrego
Me encuentro en el techo de un edificio frente al Hyde Park, uno de los más grandes de Londres. Desde la distancia, mis ojos se clavan en Jackson y Melany, caminando juntos. Están solos, sin seguridad ni guardaespaldas, un error que podría costarles caro.
De inmediato llamo a Jonathan para informarle de la situación. Escucho su voz fría al otro lado de la línea:
—Puedes matar a Jackson... pero a Melany no. La necesito para firmar los documentos.
Observo cómo ambos entran en un lujoso restaurante. Es la ocasión perfecta.
Me giro hacia Washington, mi mano derecha.
—Posiciónate. Espera mi orden.
Él asiente sin palabras, saca un rifle calibre 22 y se coloca en el extremo izquierdo del techo, buscando el ángulo ideal. Ajusta la mira, el metal reluce bajo la tenue luz de Londres. Desde allí, tiene una vista limpia y directa hacia su objetivo.
Jackson Romanov
Después de un día entero de investigaciones, interrogatorios y torturas, Melany y yo decidimos darnos un respiro. Convencerla no fue sencillo, su carácter no permite distracciones, pero al final aceptó.
Caminamos por Hyde Park, el parque más grande y uno de los más hermosos de Londres. La noche nos envuelve con su aire frío, aunque soportable, y el silencio del lugar contrasta con el caos que dejamos atrás.
— ¿Quieres comer algo?— Pregunta la castaña a mi lado.
— La verdad sí.
— Te invito a cenar.— señala al restaurante que se encuentra en frente.
—Me parece perfecto.
Nos dirigimos al lugar señalado, cuando entramos pude notar se ve increíble, es un restaurante tipo terraza ósea al aire, algo que nos sentaría bien, tomas más aire fresco mientras cenamos.
El mesero nos designa nuestra mesa, dándonos tiempo para decidir que pedir, El ambiente es tranquilo y acogedor, el aire frío me eriza la piel, acomodo más mi abrigo.
El mesero se acerca y le sonríe melany preguntándole que va a pedir — Pasta marinera.— responde.
— ¿Y usted?— me pregunta.
— Lo mismo.— respondo.
Él asiente y se retira, por primera vez en toda la noche miro a Melany, sus ojos azules brilla por el reflejo de la luna, su cabello castaño se refleja negro por la oscuridad.
—¿Por qué me miras tanto?— pregunta con curiosidad.
— Solo te admiro, bichito.— frunce el ceño al escuchar que le dije bichito, a lo cual río.
El mesero llega con lo pedido antes, Melany le agradece. Comenzamos a comer, bajo la tranquilidad de la noche y la luz de la luna.
Al terminar de comer, el mesero trae la cuenta, hago intento de pagar y Melany me detiene, hago caso omiso y coloco mi tarjeta en el sobre.
— No tenías que hacerlo.— menciona en reproche.
— Se escucha horrible que un Romanov dejó pagar a su cita.— respondo.
Iba a responder, pero el sonido de mi teléfono cortó el ambiente, era Nick me había enviado un mensaje diciendo que hay un francotirador apuntándonos.
— Dice Nick que hay un Franco apuntándonos.— queda algo pensativa. ¿En qué pensará?
— Pregúntale que si tiene un rifle cerca.— hago lo que me pide esperando respuesta de mi mejor amigo.
— Dice que sí. ¿Qué vas a hacer?— pregunto
— Voy a retarlo.— dijo poniéndose de pies
— Ten cuidado. — miro como se aleja perdiéndose con las personas. Confío en que lo hará, lleva la puntería en la sangre.
Melany Russo
Llego a la sala de espera del restaurante encontrándome con Nick, este me lleva a la salida de emergencia del restaurante.
— Tenemos que saltar al otro edificio para poder quedar frente afrente.
Asiento y saltamos, saca de una maleta una M84 y comienza a armarla, admiro la hermosura del arma, es completamente negra con el símbolo de la mafia negra.
— Listo, suerte.— dice Nick cediéndome el arma.
Sonrío ante sus palabras, nunca creímos en esa palabra, siempre fue más de certeza.
— La suerte es para personas que dudan de sus capacidades, y yo no dudo de las mías para disparar. — respondo con orgullo.
Me posiciono para disparar, veo por el lente para observar mejor a mi oponente, me doy cuenta de que es Washington el amigo de Rick, al parecer no es tan importante que Rick sabiendo que Jackson tiene tanta seguridad arriesgara la vida de su amigo poniendo lo de francotirador.
Me centro en mi objetivo, tomo un respiro, enciendo el lucero para tener mejor precisión, se da cuenta, pero ya es demasiado tarde.
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La Mafia Negra #1
Non-FictionLa mafia... La mafia para muchos es algo con lo que no se quieren involucrar, pero para mí Jackson Romanov es lo mejor que hay en el mundo, sentir esa adrenalina, los disparos, la sangre, personas suplicando por piedad, el control y el miedo que pue...
