Capítulo 3

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Jackson Romanov

Tomo asiento frente al lago y tiro algunas piedras mirando el movimiento que produce más el cielo reflejado en él.

Suspiro al sentir mi teléfono vibrar en mi bolsillo, al ver el nombre no contesto la llamada hasta que se repite unas cuatro veces.

Deberías aprender a captar indirectas.

— Al parecer llamo en mal momento. 

— ¿Cuándo no?

— Siempre tan cariñoso, hermano. Por cierto, iré en unos días, tengo asuntos que atender allá.

— ¿Sabes? No es necesario que vengas, tienes lugares de sobra en donde pasar la noche por si no sabías.

— Claro, nos vemos pronto.

Cuelgo la llamada dejando el teléfono en la mesa, intento volver a enfocarme en lo que estaba antes de la inoportuna llamada, lo último que quiero es tenerlo cerca de nuevo, por algo quedamos en que yo vendría a Londres y el idiota se iría a América.



Melany Russo


Las luces del club hacen que la mente se me revuelva más de lo que ya está, pero esto es mejor a estar en las cuatro paredes de la habitación de Brainstrong. Tomo de mi copa dejando que el alcohol me queme la garganta y los recuerdos de mis años ahí.

—El alcohol es lo primero que tomas luego de salir.— Jonathan se sienta a mi lado pidiendo un trago también.

—No puedes culparme.—me limito.

—Nunca. Además, me alegra poder estar juntos por fin. Te he extrañado mucho hermana.

No puedo recordar bien por los medicamentos que tomaba, pero la sensación de estar de nuevo de vuelta me hace sentir bien. Sin duda no quiero volver allá y mucho menos lo haré ahora que he tomado lo que me corresponde por herencia.

— He pensado que podríamos ir a Francia el fin de semana.sugiere.

Antes de responder mi teléfono me corta. Me disculpo y luego tomo la llamada. Frunzo el ceño al no reconocer la voz.

—Señorita Russo.

— ¿Quién es y que quiere?

— Soy Milán Meyer, la requiero para un trabajo, sé que quizás no haga más esto pero es de suma importancia.

— Envíe la información.

— De acuerdo, le voy a mandar la dirección y el objetivo, a su cuenta se le depositarán Quince millones de dólares.

— De acuerdo, espero la información.

Terminó la llamada y me dirijo hacia mi hermano

— Oye, tengo que irme dile a papá que llegaré tarde.— Él solo asiente, diciéndome que me cuide y que regrese a casa sin un rasguño.

Como siempre lo he recordado.

Salgo del lugar y a lo poco recibo la información, duro aproximadamente 30 minutos en llegar al lugar, me posiciono en un edificio cerca de la ubicación, saco una Barrett m82, comienzo a buscar a mi objetivo, cuando lo tengo en la mira, jalo del gatillo dejando a la víctima sin vida, al rato recibo una llamada del señor Meyer, diciéndome que el dinero ya se encontraba depositado.

Salgo del edificio en el que estaba y me subo a mi McLaren y me dirijo hacia uno de mis lugares favoritos de mi adolescencia.

Llegó al campo de puntería para obviamente comenzar a disparar al blanco, es algo relajante, muchos mafiosos se relajan de formas diferentes, para algunos es fumar, beber y para mí es disparar aún círculo que supuestamente prueba tu puntería.

La brisa mueve mi pelo cada que disparo hacia los escudos. Sin duda extrañaba mi libertad, no puedo decir que el reformatorio no me sirvió de nada, pero tampoco que fue lo mejor, de igual forma no me arrepiento de lo hecho.

— Qué sorpresa encontrarla aquí, señorita Russo.— dice una voz detrás de mí, giro por instinto apuntando con el arma.

— También es una sorpresa para mi señor Romanov.— digo mirándolo a los ojos y bajando el arma dejándola en una superficie.

— Me imagino que vino para probar su puntería, aunque dudó que lo necesite, la puntería está en la sangre de su familia.— dice acercándose.

—Así es.Miro el campo de tiro.Me recuerda mucho a mi adolescencia además de que siento esto más como un pasatiempo, es relajante de cierta forma.

— Vaya pasatiempo ha escogido.—sonríe colocándose a mi lado.

—Cada quien con lo suyo, ¿no?

Mira a nuestro alrededor intentando buscar a alguno de mis hombres. Me he acostumbrado a hacer las cosas sola, me costará unirme a la definición de Imperio.

— Me sorprende que este sin seguridad.— dice a fin de cuentas.

—Es una costumbre que pronto dejaré.—aseguro.

Y hablando de costumbres debo reunirme pronto con la bratva, hace mucho no sé de ellos, y por tradición debo llevarme con ellos para mantener la unión de los pilares.

—Jackson, ¿quién lidera la bratva? No recuerdo el orden de sucesión.

Su mirada se posiciona en mi intentando entender mi falta de memoria en algo de importancia.

— Lo conozco.

Por lo menos tengo contacto indirecto, necesito volver de lleno a esto si quiero elevar el imperio a lo que era con mi madre.

La Mafia Negra #1 Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora