Capítulo 22

581 24 2
                                        


Melany Russo 


Estoy de camino a la Mansión de Jackson cuando su teléfono suena, él contesta poniéndolo en alta voz mientras tiene la vista fija en la carretera.

¿Qué pasa Sam?  — pregunta.

La cuarta camioneta me acaba de informar que nos están siguiendo. Se pudo identificar que es Rick.— Me quedo congelada.

—   ¿Está solo? — me mira, y ya sé a qué se refiere así que asiento.

Sí, lo está.

Deja que nos siga, pon la llamada en voz alta. 

Nick, dile a todos en la mansión que despejen y que inicien el plan 304, adelántate

De acuerdo, lo esperaré allá.  

Él cuelga y le pregunto: 

— ¿Qué es eso del plan 304?

 — El plan es claro: si alguien nos seguía y venía solo, fingiríamos no notarlo y lo dejaríamos llegar hasta la mansión. Diez hombres estarían en la entrada principal, aparentando estar atentos solo al jefe, obligando al intruso a entrar por el patio trasero.Ese patio parecía vacío, pero en realidad estaba lleno de hombres ocultos. Dentro, las sirvientas harían como si nada pasara, ignorando cualquier movimiento extraño. El intruso subiría confiado a la segunda planta, encontraría el pasillo vacío y, sin otra opción, entraría a mi oficina. Allí lo estaría esperando Nick

— Nada mal.— digo cuando termina.

Ya nos estamos acercando y tal como lo dijo, hay alrededor de diez hombres esperándolo, mis hombres también están ahí, entramos y uno de los hombres de Jackson se acerca a decir le algo.

— Todo está listo, está por el área de la piscina.— Jack solo asiente y nos adentramos a la mansión encontrando todo como me había dicho, subimos y entramos a la oficina encontrándonos a Rick de espaldas, Jack cierra la puerta y Rick se gira.

 — Cuando las personas se encuentran cerca de la muerte se vuelven más intrépidas.— digo mirándolo fijamente.

Jackson le pasa por el lado y va donde está Nick, él se sirve un vaso de Jack Daniel's, bebe un poco del líquido y pone el vaso encima de la mesa, voy directo donde ellos, saco mi arma y la pongo encima del escritorio.

— Te doy menos de un minuto para que me des una razón por la cual no debería matarte.—demando como si no lo fuera a matar de igual forma.

Noto su nerviosismo inmediato lo que me hace sonreír. Pobre idiota.

— No deberías matar porque soy tu amigo y estoy muy arrepentido de lo que pasó en la cabaña y en el restaurante, no medí mis acciones y sé que no debí traicionarte, pero te juro que no estaba en posición de desobedecer a tu hermano.— Nick y yo compartimos miradas al escuchar la tremenda estupidez que ha soltado; Jackson está con una mirada fría hacia la pared.

— De todas las excusas baratas que hay, eliges esa.— Dice Nick riendo. 

— Melany perdóname por favor en honor a nuestros años de amistad. — dice dando lástima o en un intento de darla. 

— Si la traición tuviera perdón, el diablo todavía estuviera al lado de Dios. ¿No?

— La lealtad no se negocia. — habla Jackson en un tono frío.  — De rodillas, Dorrego.—este le obedece con lágrimas en los ojos.— Toma.— Me da su navaja.— Córtale la garganta.— me ordena. 

Jackson se pone atrás de Rick, echado su cabeza hacia atrás para que se me haga más fácil cortarle la garganta, posiciono la navaja en su cuello y en un movimiento rápido se la paso, dejando una línea de sangre, Jackson lo deja caer. 

  — Nick.— lo mira.— A Jones que se encargue de entregar esto a la dirección de Jonathan, le servirá de mensaje y advertencia.— se limita a asentir, rodea el cuerpo yendo a hacer lo pedido.

Me siento en un mueble a responder algunos mensajes que me mando Will, Jackson se está bebiendo el vaso de Jack Daniels que tenía hace rato.

— Deberías dejar de beber, mañana vamos para Francia, vas a tener dolor de cabeza— digo levantándome, para ponerme frente a frente.

— Hago lo que se me pega mi puta gana, bichito. — menciona bebiéndose el vaso completo, sirviéndose de nuevo.

— Si no paras, tendré que obligarte.

— ¿Y como planeas hacerlo?— levanta una ceja, me acerco y le quito el vaso bebiendo todo su contenido.

— ¿Crees que haciendo eso evitarás que siga bebiendo? Estás equivocada, bichito.— se levanta y me quita el vaso.— Mejor deberías ir a preparar tus armas para mañana y dejarme en paz.

— No voy a dejar que me des órdenes, no eres nada mío— me acerco más, quedo a centímetros de él .

— Aún no soy nada tuyo, bichito. — Me toma de la cintura acercándome aún más.— En vez de estar molestándome deberías hacer lo que te he ordenado.—Me hace a un lado para volver a llenar su vaso.

— Voy si vienes conmigo.— demando.

— No iré contigo.— me mira bebiendo del vaso.— ¿qué gano yendo contigo?   

— Bueno... aprender más de armas.— sonrió.—Además, no harás nada más aquí.

—Voy porque me place, no porque lo hayas solicitado.  

Salimos de su oficina, con dirección al arsenal de armas, llegamos y él se sienta, comienzo a ver las armas, todas tiene el símbolo de la bratva y mafia negra, algunas son blancas y otras negras, observo su calibre, y opto por una glock 19 gen 5,y tres navajas. 

En lo personal me gustan más las armas blancas, siento que tengo más libertades de hacer daño a mi oponente, y por supuesto, hacerlo a mi manera. 

— Listo.

— Por fin.—coloca los ojos en blanco.

Salimos hacia el área de investigación, donde ya se encuentran Will, Nick y Sam. Los noto inquietos, casi desesperados, aunque en cuanto ven a Jackson intentan relajarse, como si quisieran ocultar lo que pasa. Pero él no es fácil de engañar.

—¿Qué mierdas pasó? —pregunta, pasándose la mano por la cara con evidente frustración.

—No ha pasado nada —responde Nick, pero la mirada de Jackson lo atraviesa, dejando claro que no cree ni una sola palabra.



La Mafia Negra #1 Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora