Capítulo 40: Sanando heridas

541 28 3
                                        

Furia de los emperadores

Capítulo 40: Sanando heridas

Un mes, ese fue el tiempo que había pasado desde el asalto a Konoha y el rescate de Natsu y Hinata en Kumogakure, la mitad del tiempo que Hagoromo les había dado a los emperadores se había acabado finalmente. Y en ese mes todos estaban recuperándose de lo vivido, en especial el Uzumaki rubio y la Hyūga peliverde, quienes tenían las heridas más profundas, en el caso de la ojiperla puede que no fueran tan graves en cuestión a lo físico, pero el daño psicológico era preocupante en ambos casos... ambos realmente tenían severos traumas...

Para ese tipo de daño, uno en el cual hasta hay intentos de suicidio por parte del afectado, no bastan palabras bonitas en un solo día, se necesita de un largo proceso de terapia y recuperación, y dependiendo de lo vivido es el proceso que se lleva, pues no todas las mentes pueden funcionar de igual manera al mismo proceso. Algunos pacientes pueden superar los traumas con suma facilidad, e incluso los estudios psicológicos que se le hacen es para rectificar que no esté mintiendo, en otros casos lograr que el afectado pueda participar en una simple conversación es considerado como un gran avance. Todo depende de lo que pasó para saber cómo tratarlo, pues es esto lo que hace que el mismo tratamiento sea efectivo, y que no fuerce al afectado a tener que conseguir un avance por sentirse bajo presión, aunque hay casos en donde hay mucho más daño. Casos como la tortura o la violación dejan heridas psicológicas tan severas que incluso llegan a ser incurables a pesar de que se le brinde todo el apoyo al afectado, y ese era el punto... era el último caso lo que hacía que Naruto y Natsu tuvieran problemas...

Hecho era que Natsu no había sido forzada a un contacto sexual en Kumo, pero la ilusión a la que fue sometida la había roto mentalmente, y a pesar de que, en la misma noche Obito le hiciera el amor de una manera tierna y amorosa, no bastaba para curar cada herida mental que sufrió. Había sentido cada sensación tan real, que fue para ella su punto de quiebre. Años y años de soportar las insinuaciones, los intentos de abuso y los múltiples depravados que la veían con lujuria le habían explotado en cara en el instante en que fue adentrada en el Genjutsu. Todos sabían que es lo que había pasado en cuanto las vieron, era un alivio en conjunto saber que ninguna de las dos Hyūga habían sido violadas, pero eso no quitaba el hecho de que las habían hecho sufrir, y en especial a Natsu, quien era incluso más frágil que Hinata.

Durante el mes que estuvieron en Otogakure Natsu NUNCA se separó de Obito, en ningún momento se separaba, durante el desayuno se le podía ver aferrada al Uchiha, y en sus ojos, a pesar de forzar una máscara donde daba una apariencia de estar bien, se podía notar una verdadera desesperación entre líneas. Todos asumían lo peor, y en cierto modo no les sorprendía. Para la ojiperla peliverde Obito había sido su pilar durante muchos años, y ahora que su promesa había sido 'rota' necesitaba con desesperación su sostén emocional... algo que era tan notorio y doloroso de ver...

Aferrada a él mientras comía, aferrada a él mientras entrenaban, aferrada a él mientras dormían juntos, en ese mes se dejó ver el dolor que la Hyūga experimentaba. Obito no quería verla así, había pensado incluso en pedirle ayuda a Orochimaru para que la ayudara en terapia, o usar su Sharingan para que olvidara lo vivido, y fue en un día donde la dejó sola una hora... ese mismo día juró no volver a dejar sola a su amada...

...

Retrospectiva

No sabía qué hacer. Estaba harto de la situación, pero no le molestaba el hecho de que Natsu se aferrara a él como cachorro indefenso a su madre. Lo que ya lo tenía harto era ver lo rota que su amada estaba. Escucharla sollozar cuando finalmente quedaban solos era muy doloroso para Obito. Para él, ver llorar a la chica que antaño vio sonreír con una total seguridad le rompía el corazón, aún más al saber que pudo hacerla feliz desde un principio si no se hubiera cegado por la falsa belleza y aura de amabilidad de Rin. Orochimaru no tenía ningún conocimiento para sanar heridas psicológicas, solo las heridas físicas. Había estado buscando una respuesta con quien conocía, Genma y Asuma habían comentado que Ibiki tal vez podría ayudarla, y solo era una suposición. Deidara no conocía nada de ese tipo, y ningún Jinchūriki había tenido ayuda psicológica como para recomendar algo adecuado para la Hyūga.

Furia de los emperadoresHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora