Furia de los emperadores
Capítulo 42: Oleaje sangriento
Con rapidez, las aves de arcilla acortaban la distancia a Nami no Kuni. La sospecha de una batalla en medio de esta era algo muy circunstancial, tomando en cuenta que todo se basaba en simples suposiciones, sin embargo, el hecho de que la heredera del clan Tsuchigumo fuese traicionada en ese preciso momento daba paso a muchas especulaciones. En especial si la Mizukage actual tenía que ver. Por lo que no dudaron en apurar el paso. Mientras cada Jinchūriki protegía el perímetro, los demás preparaban sus cosas en caso de estar en posible guerra.
Hotaru y Utakata informaban de lo que sabían acerca de los movimientos de Mei, era algo raro la situación, e incluso seguían abiertos a una posible traición, pero, arriesgándose, decidieron escuchar a la peculiar pareja, pues era lo único que podían hacer. La gente en Nami dependía totalmente de Yagura, sin contar a la familia Uchiha que descansaba en el sitio. A pesar de eso, había un poco de tiempo para que Utakata explicara lo que había pasado, después de todo, ese punto de vista podría brindarles algún tipo de perspectiva que ignorasen al momento, cualquier rastro de mentira sería detectado, y así podrían ahorrarse problemas a futuro.
…
“Antes de que todo esto empezara, trabajé al mando de Harusame, un Chūnin de Kirigakure. Él me enseño varias cosas para poder desempeñarme, la última misión que se me asignó bajo su mando fue respaldar a la heredera Tsuchigumo, pues, se nos había informado que el Mizukage Yagura había perdido la cordura, empezando así la purga de sangre. Según el informe, la líder de la resistencia, Terumī Mei, se habían infiltrado varios Jōnin a las filas de Yagura, provocando que se supieran de sus ‘movimientos’ Al confiar en mi maestro, accedí sin problema alguno. Como tal le debía todo, él me brindó todo para llegar a mi posición, y no quería defraudarlo”
Había muchas preguntas al aire, por lo que querían saber que era lo que ocultaba, sin embargo, iban a esperar a que estas mismas tuviesen respuestas.
…
“Durante ese corto tiempo empecé a convivir con Hotaru, al ser su guardaespaldas su seguridad era lo primordial, por lo que nunca pude separarme de su lado. Había de admitir que era odioso el convivir con ella, en especial cuando la primera semana no dejó de insistir que la entrenara. Le enseña un Jutsu algo complejo con el afán de que me dejara de joder, y eso esperaba, verla como caía agotada era algo que disfrutaba. Siendo sinceros, me había hartado de mi trabajo, pero debía de cumplir con ella. No fue después de un mes que se acercó a mí y me mostró algo que nunca creí ver. Había logrado replicar el ataque que le enseñe”
¿Por qué se sorprendía tanto?
…
“Nunca le mentí a Hotaru, por lo que no debo de hacerlo con ustedes. Créanme que la primera vez que la vi me pareció una chica superficial, arrogante, clasista, mimada. En fin, todo lo cliché de una chica de alta sociedad, por lo que, verla lograr el Jutsu me sorprendió, sin embargo, creí que solo había sido suerte de principiante o una artimaña hecha por el clan, así que le enseñé un Jutsu más sencillo, queriendo que lo lograra en una hora, en ese tiempo, a pesar del agotamiento logró su objetivo, por lo que, intrigado, decidí probar sus límites. Con el tiempo fuimos formando una extraña relación de estudiante-alumno, algo común debido a que, en parte, debía de velar por ella. Con el tiempo nos acercamos de manera más íntima, para finalmente, a los tres meses de haber sido seleccionado como su guardaespaldas, termináramos en la cama. Unas botellas de alcohol terminaron de reunirnos por completo”
¿Algo cliché? Podía ser, pero no se quejaban, después de todo tenían en el grupo múltiples historias de amor que empezaron por simples casualidades, entre ellas la misma de los Emperadores.
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Furia de los emperadores
Fanfic¿Vengarte de quienes te hicieron daño? ¿Por qué... no? Toda persona tiene su punto de quiebre, solo es cuestión de presionar para que veas cómo se rompe una persona... pero atente a las consecuencias... pues puedes liberar la furia de quien lastima...
