Capítulo 11: Planes preventivos

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Furia de los emperadores

Capítulo 11: Planes preventivos

Un mes había pasado desde que Gaara, Matsuri y Kankurō formaron parte del equipo de los emperadores, y en el lapso de tiempo se centraron en mejorar sus habilidades al estar familiarizados con la arena. Debido a esto el tiempo de llegada a Tetsu no Kuni (País del Hierro) fue mayor, aunque no se lamentaban, pues habían logrado demasiados avances a lo largo del mes, principalmente el trío de la arena.

Kankurō decidió explorar las habilidades que poseía su nueva marioneta, era de admitir para él que el rediseñado de su antigua marioneta venía de perlas, y sabía que podía mejorar con el tiempo para crear y manejar una mayor cantidad. Aun así, no descuido su entrenamiento físico y su control de chakra, puede que sea un titiritero, pero no caería en el cliché de solo saber manejar una marioneta.

Matsuri encontró una fascinación en su Jōhyō, si no lo usaba de cuerda de brincar para ejercitarse terminaba usándolo para atrapar a Gaara e inmovilizarlo, al no querer enterrarle el dardo logró ingeniárselas para atarlo usando el dardo como gancho asegurador. Muy a pesar de aprender lo básico para manipular bien su daga, así como katas básicas de Taijutsu y algunos jutsus, seguía impresionada por su Jōhyō, a tal grado que en el tiempo de viaje empezó a desarrollar un prototipo de este, con mejoras para futuro.

Gaara no comprendía del todo las habilidades que Shukaku le daba, así que decidió tomarse su tiempo para aprender bien todo lo que su compañero le decía. Admitía que su control con la arena había mejorado drásticamente al tener dentro a su Bijū, y gracias a la ayuda del rubio, la calabaza con la que cargaba siempre gano una gran cantidad de almacenamiento gracias a los sellos, como aditamento, sus bobinas de chakra le permitieron realizar con éxito el Kage Bunshin.

Mientras tanto, los pequeños emperadores no tuvieron por el momento algo que aprender, así que solo se dedicaron a mejorar su condición física y todo conocimiento que habían ganado con los años, además, tenían que empezar a planear sus siguientes movimientos, pues de antemano sabían que más temprano que tarde tendrían que lidiar con escuadrones AMBU.

Actualmente se encontraban juntos en un pequeño hotel dentro de la capital del país del hierro, lugar donde recolectarían materiales para su travesía, y al menos, durante el transcurso de una semana, tratarían de recaudar todos los conocimientos posibles que el país pudiese ofrecer antes de partir a su siguiente destino.

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Entonces, ¿Cómo procederemos con el viaje? -cuestionó el marionetista-

Por el momento conseguiremos pergaminos con técnicas samurái y armamento, tomen en cuenta que deberemos de actuar con suma cautela -afirmó con leve autoridad la ojiperla-

¿Para qué la cautela? -preguntó intrigada la castaña-

Que yo sepa este es territorio neutral entre el continente elemental -añadió el pelirrojo-

Cierto, pero hay algo más aquí que tenemos en mente -habló enigmáticamente la casi azabache-

¿A qué se refiere emperatriz? -preguntó con intriga Matsuri-

Tomando en cuenta que al ser territorio neutral los Shinobi no pueden entrar con relativa facilidad al territorio, por lo cual deben recurrir a espías dentro de sus filas, o en todo caso infiltrarse como civiles -explicó la Hyūga-

¿Eso qué tiene que ver con nosotros? -preguntó extrañado el marionetista-

Toma en cuenta que, tras la pelea que tuvimos con los AMBUS, lo más probable es que los que sobrevivieron enfoquen toda su fuerza para encontrarnos. Tomando en cuenta que somos por el momento los dos únicos Jinchūrikis existentes, así como poseer el alma de cada Bijū, por lo cual no dudarán en ningún momento en seguirnos el paso -explicó seriamente el emperador-

Furia de los emperadoresHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora