Cap. 1: Sin Amigos

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Stiles

El aire en Beacon Hills siempre ha tenido un sabor agrio, como el metal oxidado o la lluvia antes de una tormenta eléctrica. Pero esa mañana, el aire pesaba más de lo normal. Me desperté con el corazón martilleando contra mis costillas, una sensación de náuseas que no tenía nada que ver con lo que había cenado. Era ese instinto, ese "sentido Stiles" que me advertía que el suelo estaba a punto de desaparecer bajo mis pies.

Me quedé mirando el techo de mi habitación, recordando las sombras del Nogitsune. Aunque el demonio se había ido, sentía que había dejado una mancha de aceite en mi alma que nadie, ni siquiera yo, podía limpiar. Fui a la ducha, dejando que el agua caliente golpeara mi espalda, tratando de borrar la frialdad que sentía en los huesos. Al salir, el pitido de mi teléfono cortó el silencio como un bisturí.

Mensaje de Scott:

  Reunión de la manada. Fuera de la antigua mansión Hale. Hoy a las 7. No llegues tarde.

Frío. Directo. Sin un "hola", sin un emoji, sin ese rastro de calidez que solía tener mi mejor amigo. La opresión en mi pecho aumentó. Las cosas habían estado tensas, sí. Desde que Monroe fue derrotada, la manada me miraba como si fuera una granada sin seguro. Me evitaban en los pasillos, sus conversaciones morían en cuanto yo entraba en la habitación y Scott... Scott ni siquiera me miraba a los ojos.

El día pasó como un borrón de ansiedad. Conducir hacia la reserva, hacia los restos carbonizados de la casa de los Hale, se sintió como ir hacia mi propio funeral. Aparqué el Jeep y vi las siluetas recortadas contra el atardecer. Peter, Isaac y Liam llegaron casi al mismo tiempo que yo. Sus rostros no mostraban la hostilidad de los demás, sino una confusión preocupada.

-¿Por qué es la reunión?.- le pregunté a Peter en un susurro. Él, que siempre tenía una respuesta sarcástica, solo frunció el ceño y negó con la cabeza. Isaac y Liam se acercaron a mí, flanqueándome instintivamente, como si sus sentidos de lobo detectaran el peligro que yo solo podía intuir.

Scott dio un paso al frente. Su mandíbula estaba rígida, sus ojos opacos. Ya no era el chico con el que jugaba lacrosse; era un Alfa que buscaba sangre.

-Qué bueno que ya llegaron.- dijo Scott, y su voz sonó tan extraña, tan carente de empatía.- La reunión de hoy es porque, por fin, podremos hacer algo que desde hace mucho tiempo hemos querido hacer.

Miró directamente a mis ojos. No había rastro del hermano que me prometió que siempre estaríamos juntos.

-Hoy por fin nos vamos a deshacer de ti, Stiles. Desde el Nogitsune te hemos querido lejos porque no eres más que un maldito asesino. Y mereces morir.

El mundo se detuvo. Sentí como si el oxígeno se hubiera cristalizado en mis pulmones. Mis oídos empezaron a zumbar y la realidad se volvió borrosa. ¿Asesino? ¿Yo? Intenté hablar, pero mi garganta estaba cerrada por un nudo de puro dolor. Antes de que pudiera colapsar, sentí tres presencias firmes frente a mí. Peter, Isaac y Liam se movieron con una rapidez sobrenatural, formando una barrera humana, y lobuno, entre la manada y yo.

-¿Pero qué demonios estás diciendo, Scott?.- la voz de Peter rugió, cargada de una amenaza que rara vez mostraba por alguien que no fuera él mismo.- Sabes tan bien como todos que Stiles estaba poseído. Él no apretó el gatillo, lo hizo el espíritu.

-Si fue poseído fue porque es un débil y un estúpido.- escupió Scott, y la crueldad en sus palabras me dolió más que cualquier golpe físico.- No sirve para nada, solo para buscar información. Es un lastre. Un peligro.

Renacer Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora