Interrogatorio y confesión.

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Capítulo 31.

Interrogatorio y confesión.

Mauricio dio dos pasos hacia atrás, se llevó las manos al pecho mientras miraba asombrado la pequeña maceta que contenía aquella planta con un botón que pronto florecería.

—¿Cc-cómo es esto posible?— exclamó.

—La naturaleza es sabia y, si sabemos escuchar y mirar, puede revelar secretos interesantes—, Sirhan se acercó a Mauricio, —me parece que tienes el don.

—¿El qué?

Sirhan colocó una mano en el hombro del más joven, —hay quienes son más— hizo una pausa buscando la palabra adecuada, —perceptivos a lo que nos rodea; y, por lo que veo, tus sentidos son especiales.

Mauricio miró a Sirhan con algo de confusión, pues hasta entonces su atención estaba en la planta que había tocado minutos antes, la que le permitió "ver cosas", —¿tú también lo pudiste observar?

—Sí, pero la primera vez me tomó más tiempo, mucho más tiempo que a ti.

.

Johan caminó a la par de Duncan por el estacionamiento, en dirección a la entrada del hospital. Era curioso como este lugar era de los que más había visitado desde que llegó a Blue Hills: cuando fue herido al caer en la caverna, cuando le dispararon a Jared y ahora, que iba a realizar un interrogatorio. Bueno, seguramente no sería muy duro como un interrogatorio formal podría llegar a ser, tomando en cuenta que el involucrado parecía ser cercano a Jared y Duncan.

Mentiría si dijera que no le sorprendieron las palabras de Jared: "será mejor que ustedes se encarguen de eso", casi al mismo tiempo que le miró también; Johan no pensó que lo estuviera diciendo en realidad, supuso que Duncan y Jacob o algún otro miembro de grupo sería asignado, pero resultó que no fue así, y allí estaba él ahora: entrando por las puertas acristaladas del moderno hospital.

Dejó que Duncan hablara con la persona en la recepción, mientras él se mantuvo solo un paso atrás; la joven a cargo de la información era una agradable enfermera, muy agradable debía decir, sobre todo cuando fue toda sonrisas con Duncan; a lo que Johan reprimió un bufido y evitó rodar los ojos ante lo que le pareció evidente.

Cuando ella les permitió el ingreso tuvieron que ir a través de un largo pasillo y luego tomar un ascensor.

—¿Qué sucede? Pareces disgustado—, dijo Duncan cuando las puertas metálicas se abrieron y él se hizo a un lado cediéndole el paso.

Johan sabía que era una cortesía, pero aún a estas alturas, le era inevitable que su corazón martillara un poco más fuerte ante sus atenciones.

Como fuera, también le había incomodado la forma en la que la joven de recepción soltó risitas coquetas, ¿acaso Duncan no se había percatado también? Pues, aparentemente, no, y pudiera ser que él mismo tuviera la culpa, es decir, si Duncan no fuera tan amable y simpático con medio mundo, no sucederían cosas como esas.

Ah, pero, lo que Duncan sí había notado era el ceño fruncido de Johan; así que era mejor explicar su gesto de otra manera: —no me agradan mucho los hospitales—, respondió encogiéndose ligeramente de hombros.

Duncan le sonrió con algo de simpatía, —ya somos dos.

El joven se aclaró la garganta, mejor hablaban de otra cosa, —así que, Lucian es amigo tuyo y de Jared, ¿no es así?

Duncan meneó la cabeza, —en realidad no, su compañero ha sido cercano a Jared desde hace años.

—Oh, ya veo— exclamó asintiendo, tenía sentido; sobre todo porque había notado que era Jared quien conocía más gente y zonas en aquella ciudad.

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