Había una pistola apuntando directamente a mi cabeza, al inicio del día había tenido una cita con Akiro y ahora solo unas cuantas horas más tarde, mi vida estaba en riesgo.
— ¿Hermès? -la voz de Akiro resonaba en el lugar.
Era un lugar sin techo, como si se tratara de una explanada, lograba verse la luna, después de todo ya había anochecido o amanecido tal vez, no se cuantas horas han pasado ya, estuve todo este tiempo noqueado y al despertar Akiro estaba frente a mí golpeando gente, yo estaba amordazado y mis manos atadas en la espalda.
— Vamos Hermès, dispara.
Kindo estaba inspirando al chico que lucia verdaderamente nervioso, ante aquellas palabras el joven de rulos puso un poco más de firmeza en su agarre y apuntó a mi con más seriedad, aún sin dejar de estar nervioso, ante aquel movimiento Akiro se colocó frente a mi.
— Quítate.
—No.
— Akiro es su vida o la de la pandilla y mi familia entera.
— Entonces toma la mía, toma mi maldita vida y deja a todo en paz.
Pero esas palabras no eran para Hermès, eran para Kindo, su mirada estaba fija en él, Jason mantuvo seriedad por unos momentos poco después sonrió mientras asentía.
— Entonces que así sea.
Jason se acercó a Hermès y le quitó el arma, apuntó directo a la frente de Akiro.
— Si mueres, si me entregas tu vida, dejare a todos en paz.
Por un momento esperé que Akiro se retractara, pero no lo hizo, se mantuvo firme e incluso levantó la cabeza en forma de aceptación.
— Suéltalos y dispara.
Jason hizo una seña, sus hombres soltaron a la pandilla deseos, todos se pusieron de pie y en guardia, estaban listos para atacar.
— Quietos. -la voz de Akiro volvía a resonar en el lugar, la mantenía firme, para que supieran que era una orden de su jefe, no de su amigo— Váyanse de aquí, llévense a Keiko y no luchen.
11 de los integrantes de la pandilla bajaron sus manos, había uno que no, Jun.
— Jun, baja las manos, no vas a pelear o mi muerte sería en vano.
Nath observo a Akiro con preocupación, pero él no le regresó la mirada, eso había sido suficiente para entender, asintio y tomó los hombros de Jun, le susurró algo y finalmente logró que el de mechas azules cediera a las órdenes de Akiro.
La pandilla comenzó a dirigirse a la salida, los que venían con Nath la habían encontrado, y cuando Jun y Nath se acercaron a ayudarme Jason se aclaró la garganta.— Junior, Nathaniel, dejen a Keiko.
Y eso pareció alertar a Akiro, logré notar como los músculos de su espalda se tensaban.
— Dijiste que los dejarías a todos, Kindo.
—Lo sé, simplemente quiero que Keiko vea cómo es que tu vida se acaba.
—...Entonces dispara y ya.
Y comenzó a reírse, Jason se estaba riendo.
— Ay no, Akiro, yo no seré quien acabe con tu vida.-pausó un momento y le lanzó el arma, Akiro la atrapó—Serás tú.
—¿Qué tonterías estás diciendo? -Nath siempre tan impertinente como siempre.
Akiro con el arma en mano asintió.
— Se un hombre de palabra Kindo. -y sin esperar más jaló el gatillo apuntando a su propia cabeza.
Cerré los ojos asustado, pero los abrí de inmediato al escuchar a Jason gritando que esto era una tontería.
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Mi Destino Cambio De Color
RomanceEn un mundo donde cada año hay un festival para saber que tan cerca estás de tu alma gemela o encontrarla. El festival de los hilos, donde el hilo rojo del destino es visible, donde puedes ver si la persona con la que estás conectaba esta cerca de t...