Capitulo 3: La pintura

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Desde el día que conocí el club de hilos rotos habíamos tenido varias reuniones más, donde comenzamos a aconsejarnos y yo solo prestaba atención para saber que podía serme de utilidad, Nath molestaba al chico de mechas azules y la rubia no había aparecido, al igual que él hilo blanco.

Pero hoy finalmente era el día de ir al museo, la mayoría estaban emocionados porque ahí podrían encontrar con quien unir su hilo y tal vez encontrar un nuevo amor, yo solo quería ir y ver las exhibiciones.
Así que me encontraba viéndome al espejo convenciéndome de que me veo decentemente bien, finalmente tome mi celular y lo metí en el bolsillo de mi pantalón.

— ¡Yato! —grite con fuerza saliendo de mi habitación—.

— ¿Que Carajo quieres? —escuche su voz desde la sala—.

Se me olvidaba que estaba con su novia...con razón estaba molesto.

— ¿Con esa boca besas a tu novia? —baje las escaleras corriendo y mire a su novia con una sonrisa— ¡Cuñadita!

— Lárgate antes de que te rompa la cara de dos golpes — con eso dicho mi hermano me lanzó el cojín más duro del sofá—.

Me encantaba molestar a mi hermano y hacer reír a mi cuñada.

— ¡Serás salvaje! — le grite mientras salía de casa y antes de cerrar la puerta vi a mi cuñada—Pobre de ti si le llegas a dar celos.

— Yo nunca la golpearía —frunció el ceño y me amenazo con otro cojín—.

— ...nadie dijo que con golpes hermano —y sin más salí corriendo—.

Lo último que escuché fue que algo impactó contra la puerta y las escandalosas risas de la novia de Yato. Que si no me falla la memoria se llamaba... ¿Hanna?

Llegue al parque y esperé una media hora hasta que llegaron todos los del club de hilos rotos o H.R como decía Nath, Hilo blanco llego sorprendiendo a todos y llevaba la misma mochila del otro día, pero antes de comenzar a caminar vio su celular y suspiro pesadamente...¿le habrán cancelado una cita?
Y de nuevo yo saltando a conclusiones.

— Caminen rápido que no pienso estar esperando en una fila por horas, no espere tanto ni para nacer —mencionó Nath y era cierto, el imbécil nació a los 7 meses—.

Y sabía que nació antes porque me lo contó un día que le pregunté a qué hora reunirnos en el club, ¿como llego de mi pregunta a ese tema? No lo sé.

Aunque mucha gente estaba haciendo filas tal y como Nath creía, nosotros pasamos de inmediato, Akiro se separó del grupo y cada uno de nosotros a excepción de Nath, comenzó a buscar a alguien y yo como buen chis...curioso que soy, seguí a hilo blanco.
Se encontró con una señora de aproximadamente 40 años...le gustan maduras eh...

— Es la segunda vez que me sigues... —escuche hablar al hilo blanco que regresaba a verme—No tienes que estar escondido.

— No te estaba siguiendo...

— Al contrario de ti, yo si sé cuando me están mintiendo —suspiro pesadamente y se acercó a mi— ¿Tienes curiosidad?

— ¿Curiosidad por ti?, pff si claro.

— Hablaba de las pinturas... hacia ahí me dirigía.

—...Sisi, también voy para haya, solo que quería aclarar que no tengo curiosidad por ti.

— Entonces deja de ver mi hilo y seguirme cada que puedes. —su sonrisa se hizo más grande y se acercó a un cuadro que estaba en la pared, sujetó un marcador y firmó—.

— ¡Eso es deli..! —me cubrió la boca y acercó la suya a mi oído para que nadie escuchara—.

Sentí un pequeño recorrido eléctrico por mi espalda ante su aliento rozando mi oreja.

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