La noche anterior Madison & Blanda habían dormido en la habitación de ésta última, la cama era lo bastante amplia cómo para hacerlo, por lo que pensaron que sería una forma perfecta de acabar aquel día entre amigas. El mismo día en el que ambas habían compartido muchas más historias & anécdotas juntas, algo que ya de por sí las uniría aún más. Eran las 9:30 de la mañana, hora en que ambas decidieron poner el despertador, de éste comenzó a sonar una melodía un tanto molesta. Madison despertó de su ensoñación al oírlo, aunque permanecía en la cama.
—Un poquito más...—dijo, tanteando para parar el despertador, Blanda comenzaba a abrir los ojos y la miraba sonriente, pero con cara de sueño—.
—Mañana podrás dormir un poquito más... Ahora debemos levantarnos —dijo Blanda, bostezando a la vez que se estiraba perezosamente, levántandose de la cama—.
—Tienes razón, ya voy...—pronunció vagamente Maddie mientras hundía su cara sobre la almohada, Blanda se le echó encima y le dió un beso en la mejilla—.
—Y luego la marmota soy yo... Venga, levanta el culo, que hemos quedado con Brandon —susurró. Al escuchar aquello, casi por arte de magia, Madison se despertó, bostezando repetidas veces, se encaminó hasta el baño mientras Blanda hacía la cama, para lavarse la cara y así espabilarse un poco más, cosa que después hizo también su compañera—.
Alguien más en aquel momento se acababa de despertar, ése era Brandon, éste tomó una ducha nada más despertar, conforme había acabado, desayunaba con una toalla alrededor de la cintura, Joseph por su parte aún seguía dormido, pero pronto el despertador comenzó a sonar, éste seguía sin hacerle caso, por lo que se quedó dormido algo más, despertó finalmente al recordar en su susconsciente que hoy debía arreglarse para el encuentro con su primo y su amiga. Se miró al espejo, miraba si su descuidada barba de un par de días seguía luciendo perfecta ya que le daba pereza afeitarse o arreglarse, afeitado a su parecer no lucía tan guapo, por lo que casi siempre optaba por arreglarla. Finalmente no hizo ni lo uno ni lo otro y se dispuso a asearse y vestirse, luego desayunó un par de galletas de chocolate con leche y zumo. Mientras tanto, Blanda y Madison acababan de desayunar. Ésta corría a toda prisa en dirección a su habitación, ya que la noche anterior se había olvidado por completo siquiera de hojear en su armario. Finalmente optó por ponerse un vestido negro con transparencias por la espalda y encaje en el contorno de los pechos. Terminó el look con unos tacones rojos y un bolso a juego que le había pedido prestado a su amiga. Blanda iba sencilla, como casi siempre, lucía unos pantalones rojos, una camiseta de tirantas negra y una blusa de estilo vaquera, con poco maquillaje sobre su piel. Por su parte, para variar, Madison se había arreglado demasiado a su sano juicio, había dado color a sus mejillas con rubor, a sus labios con un rojo carmín y a sus párpados con una perfecta línea negra trazada. Ya eran las 11:30 por lo que ambas se dispusieron a salir hasta llegar a la zona acordada. Brandon hacía lo mismo una vez se había vestido tras desayunar, caminaba a paso ligero a pesar de no tener prisa. En cambio Joseph caminaba lentamente mientras introducía sus manos en los bolsillos. Poco después de salir, las chicas habían llegado, estuvieron esperando sin hacer nada en especial cuando a Maddie le atrajo un escaparate, por lo que se adentró en la tienda. Poco después llegó Brandon.
—¡Buenos días! —exclamó al divisar a Blanda, éste se acercó a ella para saludarla—. ¿Y Maddie? No me digas que se ha quedado dormida o no ha querido venir en el último momento.
—¡Shh! Está en esa tienda, ni siquiera sé por qué entró —siseó, encogiéndose de hombros, ambos conversaron de lo que habían hecho la noche anterior, por lo que no estaban pendientes de nada—.
—¡Hey, no vale empezar la fiesta sin mí! Ya os vale... —replicó éste, saludó a su primo chocándole la mano, y a su amiga con un beso en la mejilla—.
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Mi destino eras tú.
Fiksi RemajaMadison es una chica normal y corriente de un pequeño pueblo de Rhode Island. Tras una serie de sucesos que transcurren en su vida, decide alejarse de su amada familia y de todo lo que Richmond le recuerda. La jóven emprende un viaje hasta un pueblo...
