Conocí a una chica en aquel lugar, la considero una amiga, sin embargo hay cosas que tienen límite. En cierta ocasión me pidió un favor, en aquel entonces había estado ahorrando para ir a un evento, su mamá se puso mal y necesitaba dinero, así que se los di. Y conforme pasó el tiempo, la note despreocupada, así que tuve que cobrarle, algo que me molesta, dijo que la esperara hasta el fin de semana que recibiría un dinero, pero llegando el fin de semana, nada y ni lo comentó.
Así que como vi que no traía dinero, pensé en perdonarle la deuda, pero no quise dejarme llevarme por el corazón, así que lo consulte con Dios, pues las apariencias engañan.Estando ya en la oficina, un versículo de Mateo vino a mi mente:
No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen. (Mateo 7:6)
Para mí esto fue un NO. No podía perdonarle su deuda porque ella no lo entendería. Recordé la predica del pastor Itiel Arroyo, cuando comentó que si Jesús les hubiera dicho "os perdono" a aquellos que lo estaban crucificando, ellos no lo habrían entendido y esto es arrojar perlas a los cerdos.
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En Tres
Non-FictionEsta historia es una pequeña narración de lo vivido en una tienda de autoservicio con enseñanzas bíblicas.
