Capítulo cuatro

359 22 1
                                        

Llegué a mi habitación, no podía dejar de sonreír por la travesura que había hecho, me hubiese gustado probar sus labios al completo y no solo una esquina pero me conformaba con eso. Pero tenía una leve preocupación y era que Peter se hubiese enojado por mi pequeño impulso.

Luego de aquellos los días fueron pasando con rapidez, con Tyler nos hicimos amigos y pasábamos el tiempo contando chistes y anécdotas, con respecto a Peter a diario lo veía ayudando a los niños, mas de una vez he sentido su mirada en mí pero no pasaba de eso.

—Tyler, iré por un abrigo—le avise al castaño el cual asintió.

Salí de la sala arcoíris y me encaminé a mi habitación con rapidez, estaba por llegar cuando siento que toman mi brazo y tiran metiéndome en una habitación, la  lavandería.

—¿Peter? —dije sorprendida al verlo frente a mi.

—ese chico, Tyson, se llevan muy bien ¿No?

—su nombre es Tyler y si, nos llevamos bien —respondí observando su mirada zafiro.

—ya te he dicho que no me interesa —rodó los ojos

—¿Acaso esos son celos?

—no, para nada —se acercó a mi

—claro.

Rápidamente me acorraló contra la pared, su rostro estaba a escasos centímetros del mío.

—no puedo pedirte que te alejes de él, pero solo mantén una relación de cuidador a cuidador —murmuró

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

—no puedo pedirte que te alejes de él, pero solo mantén una relación de cuidador a cuidador —murmuró.

—Peter relajate, tú y yo no somos nada.

—¡Eres mía! ¿Oíste? —gruñó.

—oye, ¿Qué te pasa? ¿Acaso te volviste loco?

—no, no —soltó una risa amarga —estoy mas cuerdo de lo que crees.

—dejame ir —intenté bajar uno de sus brazos.

—Ary, aquella noche cuando besaste la comisura de mis labios —acarició mi mejilla —quise ir detrás de ti para...—suspiró —no tienes una idea de lo que estoy sintiendo ahora mismo —miró mis labios.

—Peter me estás asustando, dejame ir ahora.

—no tienes que temerme jamás te haría daño —admitió.

—¿Eres bipolar o qué?

—no

—entonces estás loco —hice un ademán para agacharme y así pasar por debajo de su brazo pero él me detuvo.

—te lo advierto, no me provoques —murmuró —quiero que seas seria y tajante con él.

—Peter, maneja tus celos ¿Sí?

—no lo quieres hacer ¡Bien! —acercó su boca a mi oreja —dos pueden jugar el mismo juego pero, te advierto, no me quieres de enemigo.

Salió de la pequeña habitación dejándome muy confundida y algo asustada, ese en definitiva no era el Peter que apenas recordaba ¿O sí?

Amnesia ~Peter Ballard Donde viven las historias. Descúbrelo ahora