Todos los Argentinos gritaban eufóricos el nombre del equipo al que pertenecían. Incluso los hinchas que no tenían que ver con esos dos equipos estaban emocionados por las finales. A pesar de estar a un clima de 10° bajo cero la mayoría llevaba apenas shorts y, con suerte, las camisas de los equipos. La nieve se derretía gracias a los reflectores que calentaban todo el estadio. Los comunes gritos de los presentadores, que parecía no estaban al tanto de que estaban hablando a través ves de parlantes, hacían que el partido se volviera más emocionante.
Pero toda esa emoción que tenían desapareció cuando un grito aún más fuerte que los de todos juntos logró que incluso los jugadores se detengan para ver que estaba pasando. Todos miraron en cielo donde se empezaba a ver una especie de silueta se aproximaba a toda velocidad al estadio.
- coÑOOOOOOOOOOOO. FRANCIA ME CAGO EN TIIIIIIIIIIIII! - España puso sus brazos sobre su cabeza en un estúpido intento de amortiguar la caída. Por un segundo pensó que la nieve iba a detener la caída, pero al ver que justo en el lugar en el que iba a caer no había de esa fría materia empezó a insultar al responsable de que salga volando.
Todos dijieron el típico "uhhhh" cuando el país cayó de lleno en el medio de la cancha, pero cambió a un 'Gooooool' cuando por el impulso se arrastro hasta el arco de Boca.
España se levantó mareado. Su vista veía todo de forma doble, haciendo que se confunda más hasta el punto se pensar que estaba en su territorio, en su cálido y hermoso territorio. La ilusión se desvaneció cuando su vista se ajusto al lugar y la luces dejaron de cegarlo.
- ¿Pero qué coño...? - Miro sorprendido el lugar en el que estaba.
La cantidad de personas que había en un solo lugar era imposible a los ojos de España. Las personas estaban amontonadas, colgadas de sogas e incluso en el techo del estadio solo para ver el partido. Cuando observo en la parte más alta del estadio, donde había una cabina vip, logró diferenciar a Suecia junto a un country de gran tamaño y otro que apenas si le llegaba a las rodillas.
Antes de que se armará un escándalo entre los Argentinos Suecia envío a la seguridad a sacar de la cancha al país de colores rojos y amarillo.
- ¿Se puede saber por qué no estás muerto? - La cara de ojete que Suecia tenía lograba ponerle los pelos de punta al locutor.
- ¿Querias que me muera? - Preguntó indignado. El acento que utilizaba al hablar logró llamar la atención del Argentino y de su hijo. - ¡Para tu información he sobrevivido cosas peores! - Lo señaló. Dando a entender que a pesar de gritar como marica seguía teniendo algo se orgullo.
Claro que toda la valentía que tenía se fue a la mierda cuando Argentina se acercó a él de forma amenazante, agarrándolo del cuello de la camisa y agachandose para estar a su altura.
- Escúchame una cosa hijo de re mil puta, volves a señalar a mi padre y va a ser lo último que vuelvas a hacer con ese dedo de porquería que tenés. - La amenazante voz del albiceleste logró ponerle un piel de gallina a España. En ese momento cualquier idea de conolizar el país se fue por el caño.
Argentina no estaba molesto, pero su padre lo había regañado infinitas veces por señalar a las personas diciendo que eso era de mala educación. A su vista ese sujeto estaba insultando indirectamente a Suecia.
- Che, abue, ¿No dijiste que eran monos sin cerebro que ni hablar sabían? - Uruguay se inclinó un poco para estar más cerca de su abuelo.
Suecia levantó sus hombros moviendo un poco su mano.
- Mitad mitad - Contestó. Tratando de sonar lo más amable posible para no iniciar una pelea con su nieto, otra vez.
Cuando el Sueco volvió a mirar a su hijo se mostró confundido cuando vio al Español tomando mate y a su hijo soltando brillitos al ver que sí le gustó su amada bebida, si no fuera así seguramente España estaría mil metros bajo nieve.
— Ostia, así que aquí en vez de café se toma esto. — Mencionó observando la bebida que al principio juraba era marihuana — No es lo más delicioso del mundo, pero mejor aparento que si antes de que rompa el rostro a golpes — Pensó sudando, mirando de reojo al argentino que parecía bastante contento.
España miro confundido cuando Argentina sacó un plato de lo que parecían ser masas con algun tipo de mermelada marrón. Miro al más alto y volvió a mirar el plato, repitiendo el patrón varias veces. Se repetía mentalmente que podía ser veneno, recordando instantáneamente la vez que Suecia intento hacerlo.
Agarró con desconfianza aquel dulce bajo la atenta mirada del albiceleste. A pesar de ser tan alto como un edificio su personalidad se volvió la de un niño pequeño cuando le dijo que su gastronomía le gustaba.
En un acto de valentía, metió el alfajor en su boca, cerrando sus ojos en el proceso por cualquier veneno que podría tener. Claro que a los segundos los abrió y empezó a agarrar más de ese delicioso postre.
Solo con eso logró agradarle al Argentino que al instante sonrió orgulloso de su amada comida. Sintió como algo hacía click en su cabeza, tenía mucho que mostrarle al español. No pensaba dejarlo hasta que probara su asado.
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Y mientras el Español disfrutaba de las delicias del país los demás countrys junto a la ONU y el FBI lo buscaban desesperados.
Decir que salio disparado era poco. Literalmente cuando Francia lo ayudo a salir del pozo accidentalmente activo una trampa y resulta que España estaba sobre una catapulta.
— Ay wey, sí se lo merece el güero, pero creo que se nos murió. — Él Méxicano miraba a todos lados. Luego de media hora de caer en millones de trampas ya se sentía inseguro con solo respirar.