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Suecia no tardo mucho en agarrar un cuchillo y lanzarlo justo frente al rostro del Español. Había visto como lo venía siguiendo y no iba a permitir que se atreva a tocar a su hijo semidesnudo.
Los colores de España palidecieron cuando vio su reflejo en el cuchillo justo frente a su rostro clavado en la pared. "El mundo me odia" era lo que pensaba el antiguo colonizador de América.
— ¿Hoy es día de pileta o qué? — Uruguay apareció de la nada. Había estado desaparecido desde que su viejo se fue a tomar y como España se fue con él no había nadie que lo vigilará.
— No me dieron ganas de vestirme. — Confesó caminando hacia la mesa para sentarse en una silla y prender el televisor. Justo estaban pasando películas argentinas, por lo cual sonrió al leer el titulo "Me case con un boludo".
— Sí no dejan de mirar a mi hijo les juro que les cortaré las bolas y haré que se las traguen. — Suecia los miro amenazante.
Todos hicieron caso y disimularon. Sabían que cuando el Sueco dice algo es porque lo va a cumplir.
— ¡Fua! No me había dado cuenta, ustedes son igualitos a mi abuelo. — Uruguay señaló a Noruega, Dinamarca, Finlandia e Islandia. — ¿Son sus hermanos o algo así?, ¿por qué yo no me parezco a mis hermanos? Viejo, ¿soy adoptado? — Miro a Argentina.
— Sí, sabes que sí. Te encontré en una cueva tirado y como me diste pena te agarre. — Habló con sarcasmo mirando la tele. Quería a Uruguay, pero aveces era pelotudo. — Dejar de hacer preguntas boludas, ¿querés? ¿Cómo vas a ser adoptado? Sos una provincia, pajero.
— Ufaa!!! — Se quejó como Coqui Argento.
— No son mis hermanos, solo mis vecinos o algo así. — Respondió ahora Suecia.
— Eghem... no es por interrumpir, pero — ONU llamo la atención de la familia argentina. — Solo tenemos dos semanas para quedarnos, así que quería saber ¿que vamos a ver hoy? (Claro, además del cuerpo de Argentina.) — Pensó algo sonrojado.
—(Hasta yo se lo que acaba de pensar.)— Usa miro con gracia a ONU. Se le notaba en la cara.
— Hay muchas cosas para ver, pero creo que ir a recorrer las provincias va a bastar para la primera semana. — Respondió mirando a ONU.
— ¡Genial! Pero... ¿no tendrás ropa abrigada para prestarnos? Nos morimos de frío. — Preguntó Brasil sonriendo.
Los latinos apoyaron a Brasil. Ellos no habían empacado ropa fría a pesar de las advertencias de Suecia, ahora se mueren de frío y la mayoría pensaba que en realidad sus muertes serian por el calor de sus territorios.
— Después veo si les entra la ropa de mis provincias. La mia no les entra ni a palo. — Confesó.
Los latinos como las mentes sucias que son mal pensaron lo último, digo, no suena muy bien lo de "la mia no les entra ni a palo". Algunos sonrieron disimulando y otros literalmente quedaron más rojos que China.