Sasuke se despertó cuando sintió pisadas entrar a su habitación. Sabia perfectamente quienes eran los dueños de aquellos ruidos, internamente, sonrió por la forma lenta y que caminaban, como tratando de haber el mayor silencio posible para no despertarlo.
Le gustaban esos días tranquilos en los que se quedaba en casa.
Había llegado muy tarde de una misión la noche anterior, se encontró a su esposa dormida en la cama junto a los gemelos, ya tenían tres años, y se abrazaban en bollitos al cuerpo tibio de su madre. A Sakura no le gustaba dormir sola, por lo que cuando él salía de misión, generalmente se la encontraba a la vuelta con alguno de los niños, quienes amaban dormir con su madre igualmente.
Se había duchado, para asegurarse de estar limpio antes de entrar a la cama, y luego, muy despacio, llevo a sus hijos menores a su cuarto. Se metió bajo las sabanas y abrazo a la mujer, ella lo reconoció aun en sueños, girándose y abrazándose a él luego de darle un pequeño beso y decir "Bienvenido a casa Sasuke-Kun".
Se despertó a eso de las 7 de la mañana, para entrenar con sus hijos mayores, como siempre, despertar a los niños fue fácil, a su nena por otro lado, no tanto. Meditaron y comenzaron con su rutinario entrenamiento, ellos eran extremadamente instintivos dominando sus sharingan, por lo que era maravilloso lo rápido que avanzaban.
A eso de las 9 de la mañana, Sakura los esperaba junto a los dos menores y el desayuno listo. Ella se encargaba de entregar los platos y darle mimos a cada uno de sus hijos, hecho que podía comprobar los mocosos amaban, por la forma en la que incluso el serio Raito sonreía y la malhumorada Mikoto reía. Itachi y los gemelos eran mas sonrientes y activos, ellos nunca se negaban.
Él también recibía un beso con su ración de tomates, frutas y té. Amaba lo cariñosa que era su esposa.
Luego, venia lo difícil, entrenar a los gemelos. Parecía ser que solo Sakura era capaz de obtener su atención por completo por un largo periodo de tiempo. Lejos de sus hermanos, los gemelos eran inquietos, se dispersaban muy rápido y, como si fuera poco, potenciaban su Sharingan entre ellos. Si, así era.
Grande fue la sorpresa para sus padres cuando, antes de cumplir tres, ellos ya estaban copiando los jutsus que aprendían sus hermanos, pero los hacían de forma rara, a veces uno lo empezaba y otro los terminaba, otras, los hacían a medias ambos. Fue ahí cuando lo entendieron, ellos mezclaban sus chacras, para potenciarse.
No podía decir que sus hijos eran débiles, y si alguien dudo de la pelirosa siendo la matriarca, que mal había estado. Su clan paso de ser uno de los mas poderosos a ser sin duda el mas poderoso. Sus hijos solo eran la prueba de ello.
A eso de las 11, cuando el segundo entrenamiento terminaba, aprovechaba a enseñarle a sus hijos cosas del clan, tradiciones o historias, otras veces, iban al parque a esperar a que Sakura saliera de su turno en el hospital. Trataba de pasar tiempo con sus niños, recordaba lo doloroso que era que su padre no le prestara atención, por lo que se esforzaba en no cometer ese error.
Finalmente, almorzarían y vendría el vendito momento de la siesta. Si, dormir la siesta. En verano generalmente se acostaban en el dojo, permitiendo el paso del viento y escuchando el movimiento de las hojas con el viento veraniego, el sol apenas los iluminaba y era maravilloso.
Ahora, que era invierno, lo hacían en sus habitaciones. Él aprovechaba esos pocos momentos que tenia a solas con su esposa para hacer el amor, demostrarle físicamente cuanto la amaba. Luego, dormían, abrazados.
Si, definitivamente amaba esos días tranquilos con fu familia.
Volviendo al presente, esas pisadas eran de sus dos menores. Tatsuya y Tetsuya amaban intentar asustarlo, y si tan solo Kakashi no hubiera sido si sensei, con todas esas apariciones sorpresas que les enseñaron a el Dobe, su esposa y él a estar atentos todo el tiempo, definitivamente lo hubieran logrado varias veces.
-Niños, van a tener que hacerlo mejor que esto- les dijo, su voz salió ronca, porque recién se despertaba.
-Oto-channnn- ambos gritaron mientras se arrojaban sobre el arrojaban cuerpo, aun acostado boca abajo, de su padre.
-No es divertido- se quejo Tatsuya.
-Oka-chan por lo menos finge- complementó Tetsuya.
-Su madre los malcría demasiado. - él les contesto, tranquilo- Quizá debería llevármela y dejarlos solos un mes, para que aprendan a separarse de su falda-
Giro para ver con diversión las caras de horror de los niños. Tener tres años y que amenacen con separarte de tu madre, eso su era crueldad.
-Oto-chan es malo-
-Te acusaremos con mami cuando vuelva-
Sasuke bufo y en un rápido movimiento los giro, para que queden entre la cama y su cuerpo, antes de empezar a repartir costillas por sus pancitas, ellos reían a carcajadas. Luego de unos minutos, paro.
- ¿Dónde están su madre y hermanos? - les cuestiono.
-Fueron al mercado- contesto el gemelo mayor. -Oka-chan no quiso despertarte, dijo que necesitabas dormir- el otro asintió a su lado.
-Son las 8. ¿Quieren que hagamos una merienda? - sabía qué dirían que sí, y así lo hicieron, por lo que se pusieron en marcha.
Media hora después, cuando ya habían cortado frutas y preparado una leche chocolateada para los niños, llegaron los miembros faltantes de la familia. Se encargo de agarrar las bolsas en la mano de los niños y su esposa, y entre todos fueron ordenando despacio las compras.
Hizo tres tazas mas para los niños mayores y té para Sakura y él. Y merendaron juntos.
Definitivamente amaba esos días.
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Anhelos. SasuSaku.
FanfictionHistoria post guerra. Para salvar a Sakura, esta debe casarse con Sasuke. Para salvar a Sasuke, Sakura le da el hogar que este anhela. Los personajes no me pertenecen, son de Masashi Kishimoto.
