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El bar estaba iluminado con luces cálidas que escondían bien las sombras. Win reía con nerviosismo, pero había algo en su cuerpo que comenzaba a sentirse... extraño. Su respiración se aceleraba, su piel quemaba. La música lo atravesaba de un modo que no podía controlar.
Bright lo tomaba de la cintura, lo guiaba al ritmo de la música como si fuera el único que supiera a dónde iban. Win quería decir algo, pero las palabras se deshacían en su lengua. Su cuerpo parecía no responderle, cada roce de Bright lo sobresaltaba, lo hacía estremecerse. Sentía calor, un deseo incontrolable, artificial, que no nacía de él sino que parecía impuesto.
—Vamos a casa —le susurró Bright al oído.
—No... me arde el cuerpo —dijo Win, respirando con dificultad—. Ayúdame... por favor...
Bright sonrió con frialdad. —Te prometo que te voy a ayudar, pero primero debemos ir a casa —respondió, tomándolo del brazo.
—No puedo esperar... —murmuró Win, en un tono desesperado, como si algo lo consumiera desde dentro.
Bright no contestó. Lo guió casi arrastrándolo hasta el auto. En el camino, Win se aferraba a él, restregándose sin pudor, como si el cuerpo le pidiera contacto sin pensar. Como si ya no estuviera del todo consciente de lo que hacía.
La puerta de la casa se cerró tras ellos con un golpe sordo.
Bright cargó a Win en brazos. Lo llevó a la habitación, lo depositó en la cama como si fuera un trofeo. El omega apenas podía mantenerse despierto; su piel sudaba, su mirada estaba perdida.
—Eres tan hermoso... —susurró Bright—. Y eres solo mío.
Le quitó la ropa sin pedir permiso, sin detenerse. Win no reaccionó. Su cuerpo estaba demasiado caliente, demasiado confundido. Todo era bruma. Todo era una prisión sin barrotes visibles.
Bright se desnudó también. Lo miraba como se mira algo robado, algo que se desea poseer, sin derecho pero con ambición.
—¿Quieres sentirte mejor? —preguntó, sabiendo que Win ya no podía responder con claridad.
Win balbuceó algo incomprensible.
Bright sentía como su polla estaba durasima y se arrodilló sobre el colchón, se inclinó un poco y aspiró el dulce olor del omega, su aroma era tan intenso debido a que sus hormonas estaban alteradas por lo que le habia dado Bright.
El alfa sacó su lengua y comenzó a lamer el glande de Win suavemente, le me gusta su sabor especialmente porque brotaba mucho líquido preseminal. No hay cosa que más le guste sentir el sabor de Win. Juega con el prepucio, lo mordisqueo un poco y termina de meter todo en su boca sin problema. Win jadea y se retuerce de placer. Bright solo quiere complacer a su Omega.
Antes que Win terminará, Bright se desliza por encima de la cama y se colocó sobre Win levanta sus largas y delicadas piernas y se posiciono en medio de ellas buscando llegar a su entrada para dilatarlo aunque casi no era necesario, ya estaba listo para recibirlo. La polla de Bright está dura y desea ya estar dentro del omega. Bright se incorpora y se queda de rodillas, gira a Win y lo coloca en cuatro. Bright acaricia las nalgas de Win, necesita que Win se active un poco antes de follarselo. En realidad, no hay nada en el cuerpo de Win que le desagrade, ha fantaseado con tener así a Win desde hace tiempo en ser el único que lo posea. Se restriega contra Win, ve cómo su polla se va endureciendo al contacto con las nalgas de Win inserta un dedo para ver si ya está listo.Win estaba más que listo asi que introduce lentamente su polla y ambos gimen ante la sensación placentera. Bright va adentrándose en su interior hasta llegar al fondo. Su polla es gruesa, cuando esta completamente dentro de Win da inicio con las embestidas que inicialmente son suaves pero a medida que pasa el tiempo se vuelven más intensas y trata de mantener un ritmo estable, enérgico. Bright lo toma con mucha calma, tiene el tiempo suficiente para disfrutar de Win a su antojo. No se apura porque quiere disfrutar de él. Bright siente que el nido crece y se une a Win asimismo termina por marcarlo en el cuello como suyo.
Lo siente tan apretado, abriéndose de a pocos ante su polla, penetración le provoca un gran placer sin igual que recorre todo su organismo y hace que se le eriza la piel. Ambos jadean al ritmo de las embestidas que Bright le da, cada vez son más bruscas que ambos disfrutan, el alfa está a punto de correrse y se asegura de dejar su esencia dentro del Omega.
Esa noche no hubo amor. Solo un acto unilateral, brutal, disfrazado de "cuidado".
Bright tomó lo que no se le había ofrecido. Lo que no se le había permitido. Lo que manipuló para obtener.
Win no se resistió, pero no porque quisiera.
Su cuerpo estaba presente pero su mente, no.
Y eso lo hacía aún más grave.
Al final, Bright lo observó dormido, extenuado, desnudo, con el pecho subiendo y bajando a un ritmo irregular.
Le acarició el rostro con los dedos manchados de deseo y culpa que él no sentía.