Día tres: Hanahaki.

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No fue amor a primera vista, Sanemi no creía en esa mierda, en realidad, su primera impresión del bastardo fue pensar en lo pedante y raro que era. Las habilidades del bastardo no estaban en duda, ¡era un pilar y había creado una undécima postura del aliento de agua! ¡Nadie había hecho esa mierda en décadas!, así que no, sus habilidades no eran el problema.

Todo empezó con esa estúpida misión en conjunto, habían acabado con un nido de demonios y una tormenta se había desatado poco después, su único refugio fue un santuario abandonado cerca de su camino, sin mayor opción optaron por esperar hasta que la lluvia se calmara.

Estar atrapado con el idiota más prepotente que había conocido no fue su definición de cómodo, hubiera preferido a cualquiera, ¡Incluso a Mitsuri! No es que tuviera una mala impresión de ella, el problema era que nunca se callaba.

Al estar tan concentrado en sus pensamientos, no pudo evitar el leve empujón en su hombro, listo para iniciar con los reclamos, su boca se quedó muda al ver al idiota escurrir el feo haori de dos tonos.

La ropa empapada le hacía resaltar el cuerpo y sin ese feo haori la curva del trasero no dejaba nada a la imaginación, su mirada se detuvo en el perfil del idiota, ahora totalmente expuesto al tener el flequillo fuera de la cara. Las largas pestañas parecían bailar con cada parpadeo, resaltando los ojos azules, combinado con el ligero tono rojizo de sus mejillas debido al frío.

Recuerda haber pensado en lo lindo que se veía.

Sus problemas solo aumentaron desde ahí, porque se supone que no debería sentirme así cada vez que miraba al otro hombre. Su corazón se acelera cada vez que ve sus ojos… lo odiaba, odiaba sentirse tan expuesto, odiaba sentirse tan inseguro cada vez que lo veía hablar con alguien más, odiaba tener miedo de sus sentimientos.

Se sentía culpable y repulsivo por lo que sentía, por lo que anhelaba junto al otro. No quería ponerle nombre a ese sentimiento, porqué no habría vuelta atrás.

Si no lo dice, no existe.

¿Verdad?

O eso pensó, porque esa cosa extraña que siempre empujaba a un lado tratando de guardarlo, parecía más fiero con el pasar del tiempo.

Hasta que llegó él.

No supo en qué momento esos dos se acercaron, no supo cómo Rengoku había derribado las altas murallas del bastardo, solo supo que esos dos tenían una relación romántica y fue… incorrecto.

El sentimiento de ser antinatural, asqueroso y malo seguía ahí. Sus compañeros hicieron un par de bromas, pero fuera de Iguro y él mismo, todos parecían aceptarlo sin problemas, incluso el bastardo comenzó a ser integrado gracias a eso.

Después del anuncio de la relación de esos dos, el idiota comenzaba a asistir a las comidas, entrenaba en conjunto con los demás e incluso se enteró por Mitsuri que se había hecho amigo de las esposas de Uzui.

El bastardo se había acercado a todos, incluso a Iguro (obligado por Mitsuri) excepto a él.

No fue por falta de intentos, realmente reconocía el esfuerzo del bastardo, pero su corazón seguía haciendo esa cosa asquerosa.

Hasta que esa cosa asquerosa lo hizo escupir sangre y pétalos.

Camelias rojas.

—¿Sabes que significa, shinazugawa?

—¿Cómo demonios voy a saber? Por eso estoy aquí.

Kacho soltó un suspiro cansado, dejando el pétalo sobre su escritorio junto a los demás. Su eterna sonrisa fue reemplazada por una línea recta.

—Hanahaki, la enfermedad del amor no correspondido —empezó, calmada y atenta a cualquier reacción de parte de Sanemi —tus pulmones se llenarán de pétalos hasta que mueras. Existen dos curas, la primera es que la persona corresponda tus sentimientos.

—No, no lo hace.

Kocho apretó los labios, debatiendo internamente sí decir lo que estaba pensando, pero optó por seguir la explicación.

—La segunda es someterte a una cirugía riesgosa.

—Hazlo.

—Las consecuencias además del reposo requerido de seis meses, es que olvidarás tus sentimientos por esa persona.

—Hazlo.

Aunque no estaba de acuerdo en todo ese tiempo de reposo, finalmente olvidaría esa asquerosa cosa.

—Shinazugawa…

—Hazlo.

RenGiyuu week.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora