Camino por la oscuridad, a través del humo y las cenizas, confundida y con el terrible deseo de encontrar un punto de luz.
Llevo horas recorriendo un sendero que no reconozco, y lo único que mi mente espera es dejar de observar el vacío.
Los pies comienzan a doler cuando por fin mi ojos empiezan a visualizar algo... ¿un destello?
La luz comienza a avasallar mi rostro y...
Mi cuerpo da un salto despertando de repente de un sueño que me dejó completamente confundida.
¿Qué rayos fue eso?
Observo mi reloj digital en la mesita de noche a mi lado y luego enfoco mi mirada en la ventana de mi habitación. El cielo está en tonos azules y violetas dejando ver una gran bola de fuego que se asoma desde el horizonte.
Me estiro y camino descalza por la habitación tratando de recordar más del sueño que tuve hace unos minutos, pero nada, sólo recuerdo una gran caminata entre la oscuridad.
Voy al baño, realizo mi rutina mañanera para terminar de despertar a mis neuronas y salgo con un albornoz.
Me siento en la cama y observó mi reflejo.
No hacía, decía, o pensaba algo, solamente... estaba ahí.
Inconcientemente mi mirada se centra en el libro que deje la noche anterior en el suelo y uniendo las cejas me levanto y lo tomo entre mis manos.
La portada es marrón y pareciera uno de los libros viejos que hay en las bibliotecas estatales: el exterior es grueso y las páginas arrugadas y amarillas.
No leo nada, quiero hacerlo cuando todos estemos juntos así que me encamino al armario y saco un enterizo corto de color azul océano y unas zapatillas blancas. Me recojo el cabello en una coleta que mantiene quietas todas las hebras rebeldes y no me maquillo, no suelo hacerlo para estar en casa.
Dejo el libro en mi habitación y voy directamente a la cocina para comer alguna cosa encontrando a Trevor cantando y bailando en la cocina.
¿Trevor cocinado?
Me estoy perdiendo algo.
Se voltea y sonríe al verme.
—Hola dormilona—me saluda.
—¿De que me perdí?—soy directa, sé que no está cocinando por amor a la actividad.
—Oh cierto—dice como si nada mientras acaba de colocar unas tostadas en una fuente—los chicos llegarán en cualquier momento, los he invitado a desayunar.
Me le quedo viendo y entonces entiendo el porque de esta maratón de alimentos, pero antes de que pudiera hablar el timbre suena y repercute en cada habitación de la casa.
Salgo a recibir a los hermanitos y cuando abro la puerta lo primero que veo es una cabellera negra azabache sobre mi rostro y lo segundo que recuerdo es estar en el suelo.
Sí, Mar estaba devuelta con sus tonterías.
¿Que clase de estúpida se apoya en la puerta que acabas de tocar?
Pues... la tengo encima en estos momentos.
—Ahhh—se queja ella y yo la miro con una ceja enmarcada—sí, sí lo siento, ya me levanto.
—Ven—su hermano le estira un brazo para que se levante primero y luego me lo ofrece a mi.
Al levantarme tengo que regañar a mis ojos por lo primero en lo que se enfocaron.
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A veces
Mystery / ThrillerLuego de sufrir dos "pérdidas" importantes, una mudanza exprés y un corazón roto Emma Adams está lista para regresar en busca de las respuestas que necesita. Junto a nuevos aliados y otros no tan nuevos comienza su batalla para desencapuchar al culp...