Pronto el bastardo empieza a apoderarse de todo. Pasa del sucio subterráneo a una pieza en el segundo piso. Pasa de quedarse una semana, a quedarse un mes completo.
Los abuelos comienzan a ¿quererlo? Sí, lo quieren. Empatizan con su triste historia a medio terminar.
El bastardo no da lugares, fechas, nombres. Todo es un misterio del que no quiere hablar.
Y niña bonita está muy segura que no quiere hablarlo porque... ES MENTIRA.
—Creo que deberías ir a la escuela —dice la abuela en una cena. El abuelo asiente. El bastardo solo come—. ¿En qué curso quedaste? ¿Tuviste educación?
—¿Se quieren robar a un bastard... —todos miran a Ámbar, se corrige—. a una persona? Digo hay cosas legales. No es llegar y meter a una persona a la casa.
Los abuelos se miran.
—¿Y además lo quieren educar? La escuela les va a pedir documentos y todo se quemó ¿o no? —mira al bastardo para que responda.
Ámbar está segura que es mentira. Ya sabe que no hay ninguna noticia de un orfanato o aldea para bastardos quemada. También duda de la historia de los papás muertos, pero aún no tiene pruebas.
El bastardo no responde.
—Sé que no hay orfanato quemado —tira la bomba, pero sus abuelos no reaccionan como ella quiere. Esto le saca de quicio. Ella ELLA ha quedado fuera de un secreto—. ¿Qué pasa?
Kas mira el plato como abducido. Está avergonzado. A punto de volver al comienzo; escapar. Listo para pararse e irse corriendo.
—Lo sabemos —dice el abuelo—. Ay chiquilla... hay cosas que los grandes saben no más.
"Chiquilla", refunfuña para sus adentros. ¿Dónde quedó lo de "mi niña bonita"? Se enfurece. Aprieta los puños y tensa cada músculo.
El bastardo también tiene cara de no entender nada. Al menos no es la única fuera del secreto. Eso la calma un poco.
—¿Me van a decir qué pasa? Les mintió éste... -"bastardo"— ser. Les mintió en su cara. Nos mintió.
—Somos viejos, mi niña, pero no estúpidos. Averiguamos con los chicos que trabajan contigo Kas. Sabemos que muchos vienen del mismo Orfanato.
—Sí... —sigue mirando el plato.
—Cabro, sabemos que te pasaron cosas feas.
El bastardo abre unos enormes ojos. Mira a todos, en especial al abuelo.
—Nos contaron que hay chiquillos que desaparecieron de la Aldea. De un día pa otro. ¿Verdad?
Vuelve a asentir.
—No entiendo nada —niña bonita se amurra—. ¿Desaparecieron? ¿Se arrancaron?
—Se los llevaron —dice la abuela.
—¿Quién? ¿Para dónde?
Todos esperan la respuesta del bastardo. Sea la que sea se roba absolutamente toda la atención.
Niña bonita está a punto de decir que no importa y recordar que ella también es huérfana, pero debe tener cuidado cómo conecta los temas. Hay historias que ya no dan tanta pena.
El bastardo se levanta de la mesa. Pone sus dos manos en la orilla y se retira sin decir nada.
La abuela sale detrás de él. Es un acto inmediato y Ámbar la odia tanto por eso.
—Los cabros sin familia —"bastardos"— viven en Aldeas esperando que los adopten —explica el abuelo llenándose la boca de comida y vino—. En estas Aldeas hay como una "mamá" para todos ellos. Algunos tienen madrinas o padrinos. Les regalan cosas pa navidad, pal cumpleaños, les escriben cartas, pagan sus cosas y cosas así. Generalmente son gringos con muchas lucas.
Hasta ahora la historia no tiene nada penoso. Gente con plata los auspicia y les regala cosas.
—Pero —sigue el abuelo, tomando más vino—. No pueden visitarlos, conocerlos o menos llevárselos.
Es evidente.
—Generalmente estos gringos buscan a cabros bonitos po. Niñas bonitas como tú. Cabros más rubios y de ojos bonitos como el Kas. Así que al Kas lo apadrinaba una familia gringa.
Ya... el pobre Kas con dólares gringos y regalos por tener ojos bonitos. Niña bonita aún no encuentra lo melancólico de esta historia.
—Y a su hermana también —prosigue. Así que Kas tiene una hermana—. La hermana de Kas fue adoptada hace varios años, según tu abuela averiguó. Kas siguió en la Aldea. Sus padrinos le pagaban todo y era un cabro bien mimado, después de todo, con suerte.
"Con suerte", eso es claro. ¿Cuando llega la parte mala?
—Pasó que muchos cabros apadrinados empezaron a desaparecer de la Aldea. Nadie sabía o decía nada. Los compañeros de Kas —"los hocicones", piensa Ámbar— dijeron a tu abuela que desaparecían en la noche. Kas fue uno de los que desapareció.
Niña bonita tiene que asumir que la historia se pone tétrica. O sea cabros que desaparecen ¿para dónde? ¿Por los padrinos gringos? Sospecha que no los quieren para ser hijos adoptivos y amados.
—Kas volvió dos años después. No saben cómo. No saben dónde estuvo. Llegó con todas esas marcas de quemaduras y se inventó la historia del incendio.
Maldita sea. La historia verdadera era más melancólica que la original. El bastardo sí miente, pero miente para proteger algo peor. A Ámbar le da tanta rabia sacar el tema.
El abuelo se termina casi la mitad del vino. Mira la botella para decidir si seguir o parar.
—Tu abuela trató de investigar más, pero en el orfanato dijeron que no sabían nada. Que el cabro se escapó y punto. Pobre cabro, quizás qué cosas pasó.
O todo es una mentira y sí escapó. Lo pilló hace años escapando. No es anormal pensar eso. Toda esta historia puede ser otra mentira que el bastardo le cuenta a sus amigos.
—Con tu abuela queremos adoptarlo...
Niña bonita escucha eso y se espanta. ¿Adoptarlo? ¿Cómo un hijo? ¿Cómo un hermano para ella? Y piensa en tantas cosas, en la herencia, en el castillo, en la atención que ponen y seguirán poniéndole a él.
Lo empieza a odiar de verdad. Nunca ha sentido algo tan poderoso.
—Estamos hablando con una abogada. Es tan turbia la cosa en la Aldea que parece la adopción se hará rápida o amenazó con seguir investigando. El cabro no sabe nada aún. Queremos darle su espacio.
No lo permitirá. Niña bonita no acepta ser suplantada por un bastardo entrometido. Huérfano que además tiene los ojos bonitos y se roba la atención.
Entonces ahí empieza a maquinar un plan. Una idea que se mete a su cabeza.
Ahí empieza a pensar que ese bastardo no debe existir. Lo debe sacar antes de la adopción. Cueste lo que cueste.
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Niña Bonita
RandomLa niña más hermosa del mundo, la que siempre fue amada, consentida y mimada, es reemplazada por un extraño que llega a la casa; inocente, herido y tierno; como un perrito bajo la lluvia. Inmediatamente niña bonita trazará un plan para volver a gana...