¿Puedo ser egoísta?

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Muchas gracias por su apoyo, espero que esto les guste.

Declaimer:

Naruto NO es mío, es de Masashi Kishimoto.

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Episodio

VI

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"Soy injusta, lo sé, pero aun así permaneceré junto a ti"

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La campana del almuerzo sonó por todo el edificio del instituto. El cielo estaba despejado según se podía apreciar a través de las ventas de los pasillos y salones, los arboles tenían sus hojas pintadas de los cálidos colores del otoño. El viento sopló ligero y movió las copas, causando que algunas de las hojuelas entrasen por los marcos del aula que estaban ligeramente abiertos; los alumnos se comenzaron a movilizar, dispuestos a aprovechar su tiempo de comida para crear memorias de la juventud, de las cuales esperaban no arrepentirse jamás una vez ya siendo adultos. Las aulas de tercero eran más ruidosas, pues la próxima primavera, ya no estarían ahí y debían por lo menos hacer algunos buenos recuerdos en los pasillos de la preparatoria. La puerta deslizable de la clase ocho se abrió de un golpe. Haciendo que algunas chicas que pasaban por el frente se asustaran, la culpable de ello les miró apenada con sus enigmáticas perlas y tras una breve reverencia salió pintando en dirección contraria.

-¡¿Hinata, a dónde vas?!-gritó el Inuzuka desde el lumbral. Detrás del castaño se encontraba un chico de cortos cabellos azabaches y lentes oscuros.

Shino Aburame era realmente muy silencioso.

—¡Lo siento Kiba-kun, Shino-kun, tengo al0go que hacer!—Se disculpó girando con presura en el extremo del camino a la otra parte del edificio.

—¿Qué mosca le picó?—indagó alzando una ceja.

—Quizá necesita ir a la sala de profesores—comentó el de anteojos, mientras ambos la miraban desaparecer.

Ella estaba actuando muy raro.

...

Avanzó tan rápido por los pasillos, que casi tropieza con todos los pobres adolescentes que aparecían en el medio. Su cabello se mecía de lado a lado y sus mejillas se sonrosaron ligeramente. Su corazón estaba levemente agitado, pero no era desagradable el sentimiento; a decir verdad era como una pequeña sensación de emoción, como cuando eres niño y estás ansioso por algo.

Ella estaba ansiosa.

Sus ojos distinguieron el número siete en la placa del aula y lo que causó un estiramiento en sus labios de manera instantánea. Estiró la mano derecha para abrir la puerta del salón, no obstante antes de siquiera poder rozar la madera ésta se abrió bruscamente y la muchacha no pudo evitar del todo que su nariz chocase contra el pecho del causante de esta acción.

De alguna forma sintió pánico.

Temerosamente apretó los ojos, sus hombros temblaron ligeramente y sus pies trastabillaron.

—¡Hey! ¡Espera-ttebayo!—una electrizante voz retumbó en sus tímpanos y la Hyuuga se vio obligada a detenerse en su estrafalario movimiento cuando unas manos le sostuvieron por la parte superior de los brazos.

Sus orbes se abrieron automáticamente y alzó la cabeza de un solo golpe.

Azul cristalino y brillante.

Say Goodbye Dear Stray CatHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora