Era la una de la tarde cuando Minho caminaba de la mano con Youngseo hacia la pastelería, su lugar de trabajo, debido a que su auto se encontraba en reparación. Ambos se quedarían hasta las seis de la tarde que es cuando el adulto cerraba el local para acabar su día volviendo a casa. Mientras tanto, en el trayecto, la niña aprovechaba el tiempo para relatar sus vivencias durante la semana en casa de sus abuelos, luego con su madre y finalmente en la escuela, resaltando un peculiar hecho que obviamente obtuvo la atención de Minho.
—Solecito ya asistió dos veces a la escuela. —La pequeña alzaba la voz y movía sus manos con emoción hacia su padre que la miraba ante cada palabra—. ¿Sabes? Él se ve bonito con su bata blanca.
Minho entendió entonces el motivo por el que la escuela había enviado un consentimiento hace unas semanas avisando sobre un grupo de estudiantes que irían a hacer una serie de pruebas para un trabajo de universidad. Obviamente desconocía que Jisung pertenecía a ese grupo.
—Que pequeño es el mundo. —Comentó con ironía al notar que no importaba cuanto él o Jisung se esforzaran por mantener sus vidas alejadas del otro, los hilos del universo parecían moverse para hacer que se encuentren una y otra vez.
—¿Sabes otra cosa? —No esperó una respuesta a su pregunta, simplemente continuó con la conversación—. Creo que es tímido. Siempre se pone rojito cuando le hablo, me dice que no lo llame Solecito frente a sus amigos y se aleja cuando quiero conversar con él.
—Creo que es porque podría meterse en problemas, bonita. —Trató de explicarle para que no malinterpretara las acciones del peliazul, incluso si él mismo se hacía una idea de porqué hacia lo que hacía—. Jisung va ahí a trabajar, no puede jugar contigo.
—Pero no es justo, solo salimos con él a comer hamburguesas y luego no lo hemos vuelto a ver. —Refunfuño con sus bracitos cruzados en el pecho—. ¿Por qué no lo invitas a salir?
—No creo que seamos tan cercanos para hacer eso.
—Pero el tío Lix y el tío Hyunnie dicen que ustedes son buenos amigos.
—¿Qué? ¿Cuándo dijeron eso? —Se tensó ante ese comentario.
—Ese día que almorzamos en casa, dijiste que Solecito y tú eran amigos y los tíos dijeron que ustedes son "muy buenos amigos".
Iba a matarlos.
Fue recién cuando Minho comprendió la raíz de ese pensamiento, debido a las palabras que obviamente su hija no había logrado entender que se trataban de una forma de molestarlo por parte de su hermano y la pareja de este. Ahora tenía sentido que Youngseo preguntara constantemente por el chico que apenas había conocido un día.
—Tú no tienes amigos, papi.
Auch. Era increíble que comentarios tan punzantes a su persona provinieran de su propia hija.
—¡Youngseo! No se dicen las cosas así, puedes herir a la gente. —Quiso fingir un drama llevando su mano hacia su pecho, actuando como si de verdad le doliera este y provocando de ese modo la risa en la pequeña castaña.
—Perdón, es solo que cuando salgo con mamá a veces vamos a ver a sus amigas, ya sabes, a la casa de la tía Chaewon. —La pequeña relataba su corta historia mientras bebía del sorbete de su tomatodo—. Pero usualmente nunca veo que salgas con amigos, a no ser que sean los tíos.
Minho sabía bien que las palabras de Youngseo decían la verdad. Cuando terminó la escuela y se enteró de que sería padre, de pronto se quedó sin tiempo como para salir a las fiestas que antes asistía, con Minju conocieron la cruel vista de la sociedad que los rodeaba por tratarse de un embarazo no planeado, lo que gradualmente ocasionó que sus pocas amistades terminaran alejándose de él. Con el paso del tiempo dejó de importarle, en especial cuando Youngseo llegó a este mundo y decidió que ahora toda su vida giraría en torno a ella.
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Ese no era el plan | Minsung
FanfictionJisung ama la persona que es hoy en día y al mismo tiempo ama la idea de la persona en la que desea convertirse en un futuro próximo. Es por eso que a sus veinticuatro años seguía casi al pie de la letra un estructurado plan que había creado durante...
