CAPITULO 6: Convenciendo

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Destruido. Así había quedado después de la extensa caminata hacia la "Gran Cascada".

YunHo había tenido razón en advertirle que el viaje era largo y que lo pensara bien antes de aceptar, su propio entusiasmo y ambición haciendo oídos sordos a su consejo. MinGi había asumido las consecuencias y ahora sus músculos lo estaban pagando contra él. Con creces. También sus pies, estaba seguro que después de esto le saldrían callos del tamaño de un continente. Le dolía tanto el cuerpo, que apenas había tenido la fuerza para entrar en la casa y echarse en el sofá cama.

Aun así, molido y todo, había valido el sacrificio.

Con una sonrisa ligera, media tensa por las contracturas que el esfuerzo había dejado, recordó lo que había visto.

Asombroso.

Lo cierto es que YunHo tampoco había mentido sobre la cascada. De todas las que vieron en el camino ni una se comparó en grandeza y poder. La fuerza del agua era tal, que su sonido se escuchaba a los lejos, incluso antes que llegaran a visualizarla por completo. Y cuando MinGi pudo verla al fin, se quedó sin aliento.

Si era sincero, tuvo que hacer un esfuerzo extra para no quedarse totalmente boquiabierto mientras veía esa larga extensión de rocas bañadas por cristalinas aguas.

Era imponente. Nunca había visto algo así.

Definitivamente sería una atracción gloriosa.

Fue ahí mismo donde hicieron el descanso más largo, MinGi agradeciéndolo infinitamente. Comieron y bebieron agua en abundancia, YunHo consiguiendo algo más que bayas, un poco de mango y papaya uniéndose a su frutal almuerzo, aplacando en parte el hambre de ambos. Al final, MinGi se sintió igual que un niño de cinco años al quedar con las manos todas pegoteadas por culpa de la jugosa fruta, pero tampoco es que le importara. No cuando tenía toneladas de agua a su disposición, MinGi aprovechando de lavarse las manos ahí mismo y también de explorar su futura atracción.

Caminando entre las rocas y con cuidado de no resbalar, MinGi se dejó asombrar por el poderío de la naturaleza, la fina llovizna proveniente de la misma cascada humedeciendo su ropa hasta dejarlo empapado de la cabeza a los pies, como si se hubiera zambullido en el agua misma.

Fue refrescante. Incluso por unos segundos se sintió conectado con la naturaleza, liviano y despreocupado a tal nivel que la bullente excitación por sus planes pareció disiparse y volar lejos...

Hasta que regresaron a la yurta. Sólo ahí, con sus pies libres de la prisión de sus zapatos y en la mullida comodidad del sofá, MinGi recordó nuevamente sus planes, su mente negociante maquinando una vez más; el viaje pareciéndole demasiado largo para sus futuros y distinguidos clientes.

Tal vez, en vez de un sendero a pie, tendría que hacer un camino para un todoterreno...

- Pero tendría que talar varios árboles para hacer eso – comentó al aire, en un suspiro para sí.

- ¿Qué dijiste?

Pegando un respingo, MinGi miró por sobre su hombro a YunHo, el brusco movimiento dándole un tirón en la espalda y cuello. En serio, no tenía idea de dónde sacó su entrenador personal que estaba en buen estado físico.

¿Tal vez era por su edad?

Arrugó la nariz. Él no era viejo. No tenía veinte, pero aún se mantenía joven.

- Nada – bufó finalmente, algo malhumorado por sus propios pensamientos antes de contener una mueca y sentarse – Nada importante – aseguró, acomodándose. Adolorido y todo, MinGi aún tenía muy presente que debía medir sus palabras frente a YunHo. En ese instante agradeció infinitamente que este no lo hubiera escuchado del todo bien, sus movimientos fluidos por la cocina y su expresión serena, indicándoselo. Necesitaba que YunHo estuviera lo más relajado posible para plantearle su idea de ir al volcán y que este aceptara llevarlo, especialmente a las famosas aguas termales.

Mi Isla, Mis Reglas [YunGi]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora