CAPITULO 5: Superando La Vergüenza

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Vergüenza. Una considerable y densa, vergüenza.

Uno esperaría que, siendo adultos maduros, habrían olvidado prontamente todo el evento de la araña y seguirían con su día como si nada hubiera sucedido. Tal vez solo una simple incomodidad durante el desayuno, que se diluiría a medida que transcurriera la mañana.

Sin embargo, no fue así.

De hecho, era todo lo contrario. Entre más segundos, minutos y horas pasaban, más se hacían conscientes de todo lo sucedido y de sus acciones.

Empezando por MinGi, el hombre de alta sociedad de Seúl recayendo una y otra vez en su vergonzosa escena de correr en medio de la selva igual que lunático, ¡desnudo! y gritando desesperado por una araña. Ni que decir todo lo que dijo, eso también carcomiéndole la consciencia y pegando duro en su orgullo.

Él era un hombre de treinta y tres años que venía por negocios a la isla. No un payaso.

Pero lo había sido y en frente de YunHo.

¡Maldición!

No sabía qué le molestaba más. Que YunHo lo hubiera visto actuar tan patético o...Nop. No había más. Básicamente era eso. Que YunHo, alias ese lugareño de fogosa mirada que encendía sus instintos más profundos y básicos, lo hubiera visto en tan embarazosa situación. Sin contar que lo tuvo que convencer para aceptar su ayuda y así dejar de correr.

¿Qué tan patético era eso?

Su imagen de desplante y confianza haciéndose añicos una vez más al recordarlo. Un golpe duro a su imagen, al igual que la rama que ahora golpeaba su rostro, trayendo a MinGi de vuelta a la realidad.

Agitando la cabeza por inercia, se pasó la mano por la cara para cerciorarse que no había quedado nada. Nada similar a un insecto.

- ¿Todo bien?

Alzando la mirada, vio que YunHo se había detenido un poco más allá y lo observaba desde la distancia. Tan pronto cruzaron miradas, YunHo desvió la suya.

A MinGi no le sorprendió ese gesto, lo venía haciendo toda la mañana.

Después de que habían desayunado y él se había vestido, habían partido prontamente a recorrer la isla; ambos ansiosos por internarse en su espesura. Y aunque MinGi deseaba decir que su interés en recorrer la isla era por sus planes, lo cierto era que solo deseaba mantener su cabeza ocupada en otra cosa que no fuera recordar el evento de la araña; aunque no estaba resultando tan bien como él esperaba. El golpe con la rama era una prueba de ello. Como si su lastimado orgullo ya no tuviera suficiente.

Al menos el caminar impedía que se instaurara un silencio eterno e incómodo entre ellos; caminar en silencio en el bosque era muy distinto a mirarse las caras en medio de la cocina con el canto de pájaros y criar de grillos de trasfondo.

Carraspeando y pasándose la mano por la camisa en un gesto distraído, asintió ante la pregunta hecha antes que el silencio se prolongara más.

- Si, solo fue una rama – contestó.

- Recuerda que debes tener cuidado...

- Por donde piso y me apoyo – lo interrumpió MinGi, repitiendo las mismas palabras que le había dicho al partir la expedición – Lo recuerdo. Con una araña ya tuve suficiente...

¡Mierda! ¡¿Por qué mencionó esa maldita araña?!

¡Supuestamente quería olvidarlo! También evitar esa incomoda atmosfera que se implantó tan pronto dijo la palabra prohibida.

Mi Isla, Mis Reglas [YunGi]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora