CAPITULO 17: Cediendo al Capricho

1.8K 179 100
                                        


¿Cómo ceder a la tentación sin ser un hipócrita?

Esa pregunta sin dejarlo en paz. Rondaba la cabeza de YunHo desde que salió de la casa de sus amigos, y continuaba persiguiéndolo hasta ahora, mientras comían en completo silencio.

Desde el primer encuentro con MinGi, fue todo menos amable con él, en parte para proteger a la isla, en parte por sus prejuicios. Y aunque MinGi ya no tenía planes de seguir con su proyecto, seguía siendo un inversionista de cuello y corbata, que tanto odiaba.

Pero, el único detalle es que MinGi se salía del patrón que había dibujado en su cabeza.

Había llegado con ropa de marca, pero se metió en el lodo sin lloriquear una sola vez sobre su exclusiva ropa y las manchas que la arruinaban. Había incursionado en la isla y siempre ido por más, aun después de quedar tirado en el sofá como un abuelito, había insistido en ello.

También había desafiado su carácter temperamental con igual potencia; y solo lo frenó cuando realmente correspondía. Cuando los puso en riesgo a ambos.

Ahora, con todo lo sucedido, la tensión palpable y ellos tan revueltos como podían estar después de esos días, YunHo no encontraba el hilo conductor que le permitía continuar esa cruzada.

Tal vez debía hacer como WooYoung le aconsejaba, dar el primer paso para que todo se revelara mágicamente.

Si, claro. Como si eso fuera real.

Lo suyo con MinGi solo era tensión sexual. Una maldita y gran tensión que solo había aumentado con follar una vez. Supuestamente fue para saciar el impulso, pero en cambio se volvió anhelante por más, esperando impaciente por el toque, el roce de esas manos fuertes...

YunHo casi brincó cuando exactamente eso obtuvo, un roce en sus nudillos trayéndolo de vuelta a la realidad. En otras circunstancias habría apartado la mano, pero en vez de eso se quedó mirando fijo el sector en que sus dedos eran rozados por los contrarios, su mirada alzándose lentamente hasta contactar con los ojos de MinGi. Tan oscuros y con una calidez tan embriagadora, que YunHo no sabía cómo reaccionar.

- ¿Está todo bien? – le consultó con esa voz profunda que lo descolocaba. Que erizaba cada célula de su piel y que lo hacía derretirse incomprensiblemente.

Paladeando los restos dulces del postre – cortesía de WooYoung-, YunHo asintió levemente.

Estaba hipnotizado por esos ojos y esa voz profunda. También por el aroma que desprendía el hombre y que la brisa traicionera dirigía en su dirección, haciendo que lo captara con total nitidez. Un aroma que lo embriagaba y encantaba por igual.

Era ilógico y sin sentido. YunHo se había dado una ducha corta después de ver a sus amigos, usando el mismo jabón que MinGi. Supuestamente deberían oler igual, pero por alguna razón inexplicable, el hombre olía mil veces mejor y lo hacía babear.

Quería hundir la nariz en su cuello para intoxicarse con su aroma.

Quería probarlo, saborearlo y tener todo de él.

- Sólo estaba pensando- reveló finalmente, sus ojos volviendo a los restos de postre, la mano de MinGi sin apartarse de la suya y él sin querer que se apartara.

- ¿Y esos pensamientos eran sobre mí? – consultó MinGi, sus ojos chispeando traviesos, más al ver que YunHo fruncía su ceño ante él.

Por un segundo, pensó que negaría rotundamente aquello. Se sorprendió al notar que el otro desviaba la mirada, apretando los labios.

- Algo así – pronunció, antes de alzarse y tomar ambos pocillos que minutos antes habían contenido el postre.

MinGi quedó descolocado por unos segundos debido a la inesperada revelación, antes de colocarse también de pie y empezar a perseguir al pequeño fugitivo que se escurría por las puertas francesas.

Mi Isla, Mis Reglas [YunGi]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora