Capítulo 20

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— ¿Cómo te has estado sintiendo últimamente?

— Es extraño. Se siente extraño.

— ¿A qué te refieres con "extraño"?

No tenía respuesta. Por más que buscara las palabras correctas, no había respuesta, porque los últimos meses se habían sentido como el mismísimo infierno, así como también sentía que todo mejoraba a su alrededor. No le encontraba una definición exacta a cómo se sentía.

La psicóloga prefirió no insistir al darse cuenta de que el niño de ojos zafiro se forzaba de más, acariciando el pelo semi rubio de su paciente, quien sintiéndose agradecido por su comprensión le regaló una sonrisa, mostrando la ortodoncia que dolía como los mil demonios, pero al menos, lo hacían sentir mejor consigo mismo.

La sesión culminó con un corto abrazo y un "cuídate" por parte de la mayor. Una vez fuera de la oficina, Niall caminó en dirección a la planta baja, al darse cuenta de que era hora de las visitas, sintiéndose nervioso, como de costumbre.

La planta baja de aquel gran edificio se encontraba más llena de lo normal. Sus compañeros, tan enfermos como él, reían o lloraban de la felicidad al ver a las personas que consideraban su familia. Niall no sonreía, en cambio, sentía que su molestia crecía con cada paso que daba, pues, la persona que lo esperaba en la mesa de ajedrez en la sala de juegos, era de todo, menos de su agrado.

— ¡Cariño! — la mujer mayor se puso de pie, dejando su costosa cartera en la mesa, para así acercarse al joven ojiazul quien desganado, aceptaba su abrazo.

— Hola, Nani.— respondió. La mencionada rompió con el abrazo, dirigiendo al joven a la mesa que tenía reservada.

El joven de ojos zafiro miró atentamente a la mujer mayor que tenía frente a frente, preguntándose si era posible que aquella abuela con una sonrisa enternecedora, era la misma bruja que le había arruinado la infancia.

— ¿Cómo has estado? ¿Te han tratado bien aquí? ¿Necesitas algo? — preguntó buscando las manos de su nieto por sobre la mesa, para entrelazarlas con las suyas.

— Me han dicho que mi condición está mejorando, supongo que eso es una buena noticia.— La mujer soltó un grito de la emoción, agradeciendo a Dios por tal milagro, mientras Niall suspiraba desganado.

Fingir que todo estaba bien era algo agotador para él. Era molesto cargar con un tanque de oxígeno por todas partes, al igual que era molesto sentir que dejaba de respirar al dormir, o cuando sentía los pinchazos en sus antebrazos, o como cuando debía fingir ser feliz frente a los demás.

Lo último era lo más difícil.

Desde su llegada a Irlanda, Niall no sentía más que un vacío en su pecho, como si su corazón estuviera ausente y hubiera decidido quedarse en Londres.

Aunque a decir verdad, así era.

No había noche, ni día, en el que no pensara en su castaño favorito. Todo a su alrededor le recordaba a él, el chocolate caliente que tomaba cada mañana le recordaba a él, el césped que rodeaba el sanatorio en el que residía le recordaba a él.

Todo gritaba "Shawn" y eso le mataba.

— Cariño, ¿no te gustaría ir de paseo por Mullingar? Antes de venir a la sala de visitas, estaba hablándolo con el personal del sanatorio.— habló con entusiasmo.

Y a decir verdad, no era mala idea. Estar entre esas 4 paredes todos los días era estresante, por más que Sara y Katherin lo visitaran con frecuencia, o que incluso tuviera permisos para ir al jardín, era agotador.

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⏰ Última actualización: Nov 19, 2023 ⏰

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