Capítulo 3

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Aviones de papel que se movían ligeramente en el techo de la habitación del rubio. Ahí se encontraba a las 02:45 a.m ya era martes y tendría clase de historia dentro de unas pocas horas, pero por mas que tratase, no podía dormir. Y él sabía el porqué de su insomnio; Shawn Mendes.

Aún estaba analizando todos los acontecimientos en menos de veinticuatro horas. Todo había pasado tan rápido que Niall aún estaba procesando. Cuatro años habían pasado desde que lo conocía, desde la primera vez que lo había visto caminar por el instituto. Desde la primera vez que sintió el tan famoso sentimiento odiado por muchos, El agridulce Amor.
Aún recordaba ese día  a la perfección.

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Niall se encontraba en su nuevo instituto, iba a comenzar la secundaria y había quedado con su mejor amigo Harry para inscribirse en el mismo establecimiento académico, pero a pesar que llevaba 10 minutos buscándolo por todos lados, Harry aún no aparecía. Niall se sentía intimidado por todas las nuevas personas que se encontraban a su alrededor, personas que tendrían su edad pero que parecían mucho mayores, Él se sentía como un niño de 8 años en medio de chicos de 20 años, se sentía extraño e incómodo.

Aún así, Siguió con su búsqueda, mirando a todos lados y caminando lentamente, viendo muchos rostros detalladamente, aunque había quedado embobado al ver uno en particular. Un chico de piel muy blanca, con el pelo castaño, mucho más alto que los de su edad , con una gran sonrisa que hacía que sus ojos se hagan diminutos. El rubio podría jurar que cuando lo vio sintió como el frío  instituto se volvía cálido y un lugar realmente acogedor, ¿qué acaso uno no sentía eso en su lugar seguro? ¿Acaso Niall había encontrado a su hogar?

En ese momento agradeció que Harry llegase tarde ese día, pues desde entonces Niall se había enamorado de el chico de la sonrisa perfecta.

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Soltó una leve sonrisa mientras cerraba los ojos y apretaba las sábanas con sus pequeñas manos. Adoraba recordar ese bello momento.

Abrió nuevamente los ojos y miró los aviones de papel por segunda vez, aunque ahora, estas brillaban por un rayito de luz que entraba por su ventana -lo cual sin querer lo inspiró a gran escala- trató de levantarse de su cama sin hacer ruido alguno, caminó descalzo y se acercó a su ventana. Moviendo las cortinas a los costados, haciendo que la luz de la bella luna iluminara toda su habitación.

Se sentó en su escritorio y tomó su libreta y un lápiz. Suspiró y apretó sus delgados labios, quería sacar toda la felicidad y emoción que tenía guardado en el pecho.

No sabía cómo expresar todo lo que sentía en unos cuantos versos, realmente no entendía como muchos cantantes podían resumir todos sus sentimientos en tan pocas palabras, pero quería intentarlo. Se tomó unos cuantos minutos para analizar todo, para sacar las palabras correctas.

- Papel.
- un millón de palabras.
- Me tomaste por sorpresa.
- No puedo creer lo que ven mis ojos.
- Debo estar viendo ciegamente.
- tú haces que amar sea divertido.
- es demasiado bueno para ser verdad. 
- tus ojos.
- encontré mi pieza faltante.

Palabras y frases claves que se le habían ocurrido, todo lo había puesto en un listado en esa hoja de papel, pero uno de estos le había la llamado la atención — Seeing Blind — a él definitivamente le encantaba como se oía, sonrió con un gran orgullo y cambio de hoja, poniendo así de titulo aquellas 2 palabras.

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