Capítulo 5

241 35 84
                                        


— ¿Cómo me veo? — Niall bajó por las escaleras con un suéter cuello de tortuga y unos pantalones a cuadros, su pelo estaba peinado hacia abajo ligeramente a la derecha. Su mejor amigo lo vio con orgullo, estaba orgulloso del apuesto amigo que tenía.

— Te vez increíble Nini — ambos se sonrieron con una pizca de emoción, no era la primera vez que uno de sus amigos lo visitaba, pero era Shawn, el apuesto Shawn Mendes. No era cualquier visita, por supuesto que no.

El timbre sonó después de unos minutos. Ya era hora, hora de ver nuevamente el rostro del castaño. Caminó hasta la puerta  con una sonrisa de oreja a oreja, la cual, desapareció al ver a la acompañante del más alto.

— ¡Niall! Lamento si tardamos un poco, Camila Insistió en comprarte algo para no llegar con las manos vacías.— Le extendió una caja de galletas, con una tartaleta de frutilla sobre ésta. Niall la recibió fingiendo una sonrisa.

— ¡Hola Niall! soy Camila, no tuvimos la oportunidad de presentarnos, un gusto.— extendió su brazo derecho para estrecharlo con el rubio, lo cual fue correspondido. Niall Horan era todo menos mal educado.

— Un gusto, Cam.— susurró apenas audible mientras se hacía a un lado, dándole a entender a ambos adolescentes que podían pasar a su acogedora casa.

Ambos invitados entraron con total tranquilidad, saludaron a Harry, quien fingía leer una revista en la sala de estar, al darse cuenta de la situación, la sonrisa del ruloso desapareció al instante, mirando con lastima a su mejor amigo.

Subieron al segundo piso, dirigiéndose a la habitación del rubio. Tomaron asiento en el pequeño sofá y en la cama.

Mientras Niall ponía una película en el televisor, miraba de reojo como Camila jugueteaba con sus cuarzos como si de canicas de plástico se tratasen.

Sus cuarzos no se tocaban, nadie podía tocar sus cuarzos.

Se tragó todas las malas energías al escuchar como Harry anunciaba que Louis había llegado a casa, fue con él al segundo piso para recibirlo, dejando a Shawn y Camila, solos en su habitación.

Pasaron quince minutos, treinta minutos, y Niall no había podido despegar la mirada de la parejita de ojimarrones que reían y se acercaban cada vez más, ya ni le había puesto atención al film.

— Orejitas de metal, se nota de acá a cien cuadras lo disgustado que estás.— le susurró en la oreja, Louis. Provocando que el rubio se exaltase un poco, sacándose las orejitas de elfo que siempre llevaba.

— Lo siento, no puedo controlar mis emociones.— Hizo un puchero. Harry y Louis inmediatamente lo acorralaron en sus brazos, dándole a entender que él no estaba solo. Tenía a ambos castaños, tenía a sus mejores amigos con él, nada malo podía pasar. Nada.

Sólo él se engañaba.

Se acomodó nuevamente los alambres decorativos en sus orejas y decidió salir de su propia habitación. Se sentía excluido, se sentía mal en su propia casa.

Los intentos del ruloso para que se quedara fueron en vano. Niall necesitaba de un respiro, necesitaba desconectarse de su realidad por al menos cinco minutos .

No quería ir a caminar, estaba seguro que que se toparía con una pareja dándose amor. Siempre era así, la vida siempre lo trataba como la mierda.

Decidió sentarse en medio de su hermoso jardín, El olor a tierra mojada y césped recién cortado inundaban sus orificios nasales.

Se sentía mal, sentía que jamás podría ser amado por una persona, se sentía solo. Estaba seguro, más que seguro que Shawn y Camila terminarían juntos, y él sólo los miraría de lejos, con el corazón destrozado fingiendo la felicidad de que un nuevo amor había surgido.

FLICKER || S.M N.H||Donde viven las historias. Descúbrelo ahora