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Louis maldecía en voz baja mientras le daba un sorbo a su capuchino recién hecho, acomodándose en la orilla de la camilla de plaza y media en donde se encontraba Niall y su novio, el último, peinando las hebras doradas del más pequeño.
Por orden del doctor de turno, el rubio debía reposar un día más en el hospital, para hacerle más estudios por lo constantes que se estaban volviendo sus desmayos. Por supuesto, Shawn no tenía idea alguna de aquello.
— ¿Hablaste con Shawn sobre ésto?— el de ojos zafiro negó ante la pregunta de su mejor amigo.— Debería de hacerlo, no está bien tener secretos tan grandes en una relación.
— No somos nada aún.— Susurró con tristeza, Louis se dio cuenta de aquello, con una mueca dejó su vaso de polietileno en la mesita de noche y se dirigió hasta su amigo, para finalmente arrebatarlo de los brazos de su amado con un abrazo.
— Pero van por el camino correcto.— le dijo acariciando su pelo, sonriéndole a Harry, quien no dudó en unirse al abrazo.
— No queremos presionarte, pero sería bueno que lo hables con él. Si decide quedarse, vale la pena, y si no, se estaría perdiendo del mejor ser humano en esta tierra.
— Hazlo cuando te sientas listo, tómate tu tiempo.— complementó el muchacho de piel bronceada.
Niall se sentía frustrado ante la situación, las cosas podían salir mejor de lo que esperaba o irían en picada. No quería un trato diferente del castaño, no quería que lo cuidase de absolutamente todo, ya era suficiente con Greg y Denisse, que siempre andaban pendientes de él.
Su adorado Shawn, había tenido más heridas que caricias por sobre su piel, había llorado más que reído, estaba condenado a sufrir, y a pesar de que Niall no quisiese, él también se convertiría en una horrible y dolorosa herida.
Cuando Harry terminó, los tres jóvenes europeos se pusieron a juguetear por toda la habitación, provocando un bullicio que hizo que el personal se alarmara y llegara como si de un paciente por morir se tratara.
Tras una larga y tediosa llamada de atención, Harry y Louis decidieron retirarse dejando al rubio en un sueño profundo.
Pasaron dos horas para que la habitación volviese a ser invadida, aunque esa vez fue por la familia de ojos zafiro. Denisse levantó al paciente con sutileza, informándole que tenían algunos regalos por darle.
Margaritas envueltas en papel Kraft, acuarelas, hojas acuarelables, pinceles nuevos, un cuarzo amatista en su forma original, fueron los regalos que le provocaron una gritito de la emoción.
Admirando la suavidad de los pinceles junto con su pequeño sobrino, quien sólo reía al no entender nada.
Niall no dudó ni un solo segundo en probar el pigmento de sus nuevas acuarelas, haciendo trazos a mano alzada, logró pintar el dijo rostro de su amado. Denisse lo miraba atenta, con Theo en sus brazos mientras Greg se había retirado para hablar con el doctor.
Shawn hizo presencia dos horas después, había pasado la noche entera junto a su amado, sin siquiera darle aviso a su familia, se ganó una gran reprenda por parte de su padre e increíblemente, su madre. Posteriormente, durmió toda la mañana. Pero aún así, tenía una pizca de cansancio en su semblante.
Antes de girar el pomo de la puerta, divisó a su rubio favorito, junto a su sobrino, el cual enfocaba sus ojos en las manos de su tío, quien bromeaba con tener su nariz.
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FLICKER || S.M N.H||
FanfictionSi alguien le hubiera dicho que el marrón y el azul hacían la mezcla perfecta, muy probablemente él se abría matado de la risa, más aún al darse cuenta de que las probabilidades de que Shawn Mendes se fijara en él eran casi nulas. Pero aquella maña...
