Lee Minho, un hombre impulsivo, obsesivo y agresivo, aunque en el fondo sea amoroso, tierno y dulce, la maldad se ha apoderado de su gran corazón, convirtiéndolo en un corazón frío, duro y negro.
Lee Minho, el esposo perfecto, hermoso, fiel amable...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Seis meses habían pasado desde el nacimiento de Kim Seonghwa, hijo de Jongin y Kyungsoo, seis meses desde que Seungmin también había firmado los papeles del divorcio, seis meses desde que Félix se había mudado a Australia, seis meses en los que Minho recuperó su vida, seis meses terribles para Changbin, quien buscaba desesperadamente a Jisung, seis meses en los que Chan llamaba a Félix sin recibir respuesta alguna, todo había cambiado, para bien o para mal, un cambio es un cambio.
Minho amaba tanto a Seungmin, que dejarlo ir fue una de las cosas más difíciles que había tenido que hacer solo por verlo feliz, no iba a seguir siendo egoísta, él mismo se lo había dicho, amaba a Chan, no podría ser un impedimento o un obstáculo que arruine la vida que había construido sin él, era consiente que Chan era un buen hombre, que se había hecho cargo de su familia y los amaba como tal, tampoco era justo para él arrebatarle eso, sus hijos lo veían como un padre, a pesar que SungHoon y Jisoo se llevaban bien con él.
Pensaba en que era lo correcto, ya nada a excepción de sus hijos lo unía con Seungmin, noches y noches en los que lloraba por no tener a su dulce ángel a su lado, necesitaba olvidarlo, no era justo para su pobre corazón que lo seguía amando con locura. Empezar de cero e irse de Seúl no sonaba una mala idea.
Él vivía con sus padres y su hermana, ellos estaban más que a gusto recibiéndolo nuevamente, él también quería recuperar todo su tiempo con ellos, había conocido a Jisoo, el novio de su hermana, con el que se casarían pronto, aunque no fuera feliz, le alegraba la felicidad de sus seres amados.
Su dulce hermana entró a la habitación, sacándolo de sus pensamientos.
—Minho te buscan.
—No quiero ver a nadie, Min-ju... diles que fui a Francia o que me morí de verdad.
—¡Idiota!
—Perdón hermanita —bromeo y ella rodó los ojos—¿Quién es?
—Es Seungmin.
Al escuchar su nombre, su corazón empezó a latir rápido, tampoco debería recibirlo a él, pero el ser humano es débil y Minho no era la excepción.
—Bien, dile que ahora bajo.
Minho se arregló un poco y salió de su habitación, bajando a la sala, donde Seungmin lo esperaba sentado en uno de los sofás, tan dulce y angelical como lo recordaba, su precioso Seungmin era perfecto.
—Seungmin, me buscabas ¿Pasa algo con los niños?
—H-hola Minho ¿Cómo estás?
—Bien gracias ¿Y tú?
—Yo he estado bien, gracias —sonrió levemente— Minho, creo que debemos hablar sobre los horarios de SungHoon y Jisoo... solo estas con ellos los fines de semana, supongo que quieres pasar más tiempo con ellos, y venia con algunas propuestas.