❝ She was sunshine, I was midnight rain ❞
¿Haz hecho algo que crees es lo correcto, pero después te das cuenta de que cometiste un error? ¿Que ya es tarde y no puedes echar marcha atrás?
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CAPÍTULO VEINTICINCO
De vuelva al presente...
Después de que Noah se quedara dormido en los brazos de su padre, ambos se quedaron sentados en la cama bebiendo el café. Max no sabía si hablar con ella o no, podía leerla como a libro, sabía que ella tampoco estaba segura de que hacer, así que decidió no presionarla, aunque la espera lo estuviera comiendo por dentro.
La británica quitó de sus brazos a él mini británico y lo acomodó en la cama y rodeado de almohadas.
Asia tomó el monitor y caminó con intension de irse, pero cuando estuvo en la puerta, se giró a verlo. Max al principio no entendió, pero después la castaña tendió su mano, Max fue con ella, dejando que lo guiara a la terraza del apartamento.
Supo de que iba la plática cuando Asia suspiró en busca de valor para hablar. Así que mientras ella se preparaba mentalmente, decidió hacer lo que tantas veces había hecho por teléfono. Disculparse.
— Lo siento...— esa frase y el tono de voz con el que le hablaba provocó que la británica lo mirara.
» Lamento haberte dicho todas esas cosas horribles, fui un completo imbécil, dejé que el miedo me dominara y no pensé en el daño que te estaba causando, yo...— su voz se cortó y tuvo que tomar una bocanada de aire para poder continuar. Se atrevió a mirarla,— Yo sé que el hecho de que me asustara no justifica como te traté, pero de verdad lamento todo lo que dije.
Asia rompió el contacto visual y se quedó viendo sus manos, comenzando a jugar con ellas. Max sabía que había algo más que debía decir, no estaba seguro de si ese era el momento correcto para hacerlo, pero lo haría de igual manera.
— Te mentí, aquella noche te mentí— ahora fue su turno de bajar la cabeza y que la castaña lo mirara,— Asia si estaba enamorado de ti, he sabido que estoy enamorado de ti desde la primera vez que te vi besar a Arthur— se rió mirando el piso,— Cuando ganó aquella carrera y quise ser yo a quien besaras.— suspiró y por fin se atrevió a verla,— Preciosa... yo te juro que nunca en mi vida me habría acostado contigo solo porque me sentía solo, no se que te hizo creer eso, pero yo te juro que nunca me habría atrevido.