What the hell happened with we are never ever getting back together?!

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CAPÍTULO CUARENTA Y DOS

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CAPÍTULO CUARENTA Y DOS

Asia abrió los ojos, siendo víctima de la luz directa sobre ellos, tardó unos segundos para darse cuenta que era el sol. Sonrió un poco al sentir las manos de Max en su cintura y la respiración del mismo sobre su espalda; seguía totalmente dormido y no necesitaba darse la vuelta para darse cuenta de ello.

Hizo círculos en su brazo y con cuidado se giró a verlo, acarició su perfil, le quitó el cabello que tenía pegado en la frente, mientras poco a poco iba besando distintas partes de su cara, hasta que este la tomó de la mandíbula y unió sus labios.

Asia sonrió al sentir como poco a poco iba poniéndose encima de ella y como bajaba sus besos a sus clavículas. La castaña lo tomó de la barbilla para que devolviera la atención a sus labios.

Ninguno de los dos había dormido más de dos hora, pues, desde el momento en que tuvieron contacto, ninguno de los dos pudo parar, tomaban siestas de diez minutos y volvían a estar juntos.

Al darse cuenta de que ya eran casi las diez, la castaña quiso levantarse de la cama, pero Max tiró de ella hasta dejarla a horcadas sobre su regazo, para seguir besándola, pero esta aún cuando quería continuar, sabía que ya no era prudente, pues pronto todos despertarían.

— Por más que quiera, no podemos— murmuró mientras Max dejaba besos en su clavícula y acariciaba su cintura sus muslos.— Es cuestión de tiempo para que alguien...— el neerlandés le tiró la frase, al tener uno de sus pechos en su boca.

Se levantó de la cama, mientras la llevaba en brazos justo como la noche anterior la había adentrado a la casa, pero esta vez al baño.

Apenas entraron Max la bajó al piso y dejó que el agua los empapara a ambos, mientras Asia lo atraía más a ella, sin dejar de besarlo. La castaña bajó sus besos a las clavículas y el pecho del rubio, dejando marcas mientras, poco a poco iba agachándose dejando besos en el abdomen del neerlandés haciéndolo soltar un gemido al sentir una leve mordida en su V.

Midnight Rain | Max VerstappenHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora